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La ineficiencia en el gasto de los congresos locales

Ramiro Suárez y Diego Díaz | 01.09.2017
La ineficiencia en el gasto de los congresos locales

A pesar de la incidencia directa que tienen los poderes legislativos a nivel local en la vida de los ciudadanos, pocas veces son estudiados, monitoreados, llamados a rendir cuentas y a mejorar su desempeño. Por ello, en el Instituto Mexicano para la Competitividad, A. C. (IMCO) decidimos elaborar la segunda edición del Informe Legislativo como un instrumento que contribuya no sólo a mejorar la disponibilidad y calidad de la información en posesión de los congresos locales, sino también el desempeño y la rendición de cuentas de los poderes legislativos, reduciendo así la brecha que existe entre representantes y representados.

El Informe Legislativo 2017 está estructurado en tres apartados que ponen a disposición de la sociedad datos que hacen posible conocer la composición y conformación de cada una de las 32 legislaturas locales, su desempeño desde un punto de vista cuantitativo, así como las deficiencias y áreas de oportunidad en el manejo de los recursos públicos por parte de los congresos locales.

Aunque en este informe identificamos y exhibimos deficiencias generalizadas en cuanto al manejo de los recursos públicos por parte de las legislaturas locales (crecimiento y ampliaciones injustificadas de los presupuestos asignados, discrecionalidad en la asignación de los recursos al interior de los congresos, asignaciones presupuestarias que van más allá de las atribuciones de los diputados locales, así como discrecionalidad y opacidad en el ejercicio de los recursos públicos), en este artículo, por motivos de extensión, nos limitamos a analizar la asimetría presupuestal de los congresos locales que es indicativa de serias ineficiencias en la función legislativa.

 

 

(In)eficiencia de los congresos locales. Hacer más con menos

En los últimos seis años (2012-2017), los 32 congresos locales del país aprobaron para su gestión un total acumulado de 72 mil 384.4 mdp.1 Solamente para el ejercicio fiscal 2017, los congresos locales ejercerán, al menos, un total de 13 mil 551.3 mdp. Cifra que equivale al presupuesto total del estado de Baja California Sur (13 mil 909.8 mdp) en el 2017 o al gasto de una tercera parte (739) de los municipios del país (13 mil 523.6 mdp) en el 2015 (ver Gráfica 1).2

 

 

Aunque este monto representa apenas una pequeña fracción (0.72%) de los presupuestos totales de las entidades federativas (1 millón 879 mil 320.2 mdp3), ello no justifica las condiciones de opacidad, la discrecionalidad y el dispendio generalizado en el manejo de los recursos públicos de los congresos locales que se documenta en el Informe Legislativo.

La función legislativa no difiere significativamente entre los congresos locales del país, sin embargo, a pesar de que cumplen funciones análogas, sus presupuestos difieren entre sí de forma sustancial. Dicha asimetría presupuestal es una medida que nos permite aproximar la ineficiencia con la que operan la mayoría de los congresos en el entendido de que podrían lograr los mismos resultados, en términos de iniciativas presentadas y aprobadas, número de sesiones de pleno, estudios financiados, etcétera, con menos recursos.

Mientras que el congreso del Estado de México y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal operarán durante el 2017 con presupuestos superiores a los mil millones de pesos (mil 469 y mil 903.1 mdp, respectivamente), los congresos de Colima e Hidalgo funcionarán con apenas una pequeña fracción de aquellos montos (93.3 y 131 mdp, respectivamente).

Aunque estas cifras nos dan una idea de la asimetría de los presupuestos de los congresos, una medida más apropiada de estas diferencias se obtiene al normalizar dichos presupuestos por el número de legisladores de cada congreso. Bajo esta métrica4 podemos observar que, aunque en promedio el presupuesto por diputado de los 32 congresos locales en el 2017 es de 11.1 mdp, las desviaciones respecto a la media nacional son considerables (ver Gráfica 2).

 

 

El caso más marcado de estas diferencias presupuestales es el del congreso de Puebla y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), pues mientras que el primero tiene un presupuesto por diputado de 3.5 mdp, el segundo dispone de un presupuesto ocho veces mayor (28.8 mdp por diputado). Sin embargo, estas diferencias no se limitan a este caso en particular, pues congresos de otros estados también difieren sustancialmente en sus recursos: las legislaturas de Coahuila (7.7 mdp), Nuevo León (7.8 mdp) y Baja California Sur (10.2 mdp) operan con la mitad o menos del presupuesto por diputado del de sus contrapartes en Sonora (20 mdp), Jalisco (18.3 mdp) y Baja California (20 mdp).

Asimismo, cuando se comparan los presupuestos de los congresos locales contra el presupuesto de la Cámara de Diputados federal, cuyas atribuciones y responsabilidades son más amplias, observamos que en siete legislaturas (Ciudad de México, Michoacán, Sonora, Baja California, Estado de México, Jalisco y Quintana Roo) el presupuesto por diputado es superior al de la Cámara de Diputados que asciende a 15.3 mdp.5

Ante estas diferencias presupuestales las preguntas son: ¿en qué son distintos los congresos de Coahuila y Sonora? ¿Baja California y Baja California Sur? ¿Nuevo León y Jalisco? ¿Cómo puede funcionar un congreso con un presupuesto de 3.5 millones de pesos (Puebla) y otro con 28.8 mdp por diputado (ALDF)?

Las anteriores no son preguntas gratuitas, puesto que las implicaciones sobre el uso de los recursos públicos son radicalmente distintas en función de las respuestas que se les dé. Hay dos posibles respuestas; las cuales se ejemplifican a partir de los casos paradigmáticos y diametralmente opuestos del congreso de Puebla y la ALDF:

a) El congreso de Puebla es un congreso disfuncional pues carece de los recursos necesarios para operar, mientras que la ALDF es el modelo de cumplimiento de la función legislativa; o

b) el congreso poblano cumple sus funciones a cabalidad y la ALDF es un congreso funcional aunque ahogado en una estructura burocrática marcadamente ineficiente.

 

En el primer caso, los congresos locales deberían incrementar su presupuesto, siguiendo el ejemplo de la ALDF, mientras que en el segundo, la mayoría de los congresos deberían ajustar sus presupuestos a la baja siguiendo el ejemplo del congreso de Puebla.

A partir de la evidencia que se presenta en el informe, observamos que la ALDF no es distinta a la media nacional en términos de desempeño, lo que nos hace suponer que su presupuesto desmesurado obedece principalmente a una burocracia ineficiente. Ejemplo de ello es que mientras que en el congreso de Puebla por cada diputado hay tres servidores públicos que cumplen funciones administrativas o de apoyo, en la ALDF esta cifra es nueve veces mayor (28).

En un ejercicio en el cual el presupuesto de cada uno de los congresos locales se ajustara de tal forma que el presupuesto por diputado en cada uno de ellos fuera equivalente al menor del país (3.5 mdp), se tendría un ahorro de recursos por 9 mil 574.2 mdp; es decir, un ahorro del 70.7% respecto de lo presupuestado en el 2017 (13 mil 551.3 mdp).

Aun en el caso conservador de que el presupuesto por legislador fuera igual al promedio observado en el 2017 para todos los congresos locales (11.1 mdp) y únicamente se ajustaran a la baja los presupuestos de los 11 congresos que se encuentran por encima de ese monto, el ahorro agregado sería de 3 mil 519 mdp (26%).

Estas cifras representan los ahorros potenciales que podríamos obtener si tuviéramos congresos austeros. Planteado de otra forma, las ineficiencias de la mayoría de los congresos locales nos cuestan entre 3 mil 519 mdp y 9 mil 574.2 mdp. Este último monto equivale a las transferencias federales y estatales que estiman recibir seis universidades públicas estatales en el 2017.6  EstePaís

 

NOTAS

1 En el caso de Michoacán se consideró el total del presupuesto asignado al Poder Legislativo de la entidad para los ejercicios fiscales del 2012 al 2017, pues en el presupuesto de egresos estatal de esos años no se hace la distinción entre el monto correspondiente al Congreso y al ente de fiscalización superior de la entidad. En el caso del presupuesto del Congreso del Estado de México para los ejercicios fiscales del 2012 al 2015, años para los cuales no se hace la distinción en los presupuestos de egresos del estado entre el monto correspondiente al Congreso y al ente de fiscalización superior, se consideró el presupuesto asignado al Poder Legislativo de la entidad en esos años multiplicado por la proporción (0.87) que representó en el 2017 el presupuesto del Congreso respecto del monto asignado al Poder Legislativo de la entidad.

2 El gasto de los 739 municipios con menores egresos en el 2015 fue de 13 mil 523.6 mdp (elaboración IMCO con datos de INEGI. Estadística de finanzas públicas estatales y municipales).

3 Presupuestos de egresos estatales 2017.

4 Esta medida captura, además de los recursos asignados directamente a los legisladores (salarios, prestaciones, entre otros), todos aquellos gastos administrativos (salarios y prestaciones del personal administrativo, gastos en comunicación social, papelería, servicios generales como el pago de la luz, agua, entre otros) necesarios para que cada uno de los diputados de los distintos congresos locales ejerza sus funciones.

5 Esta cifra se obtuvo al dividir el presupuesto aprobado en el 2017 para la Cámara de Diputados (7 mil 629.4 mdp) entre los 500 diputados que la integran.

6 Universidades autónomas de Campeche, San Luis Potosí, Morelos, Coahuila, Querétaro y Universidad de Colima (Presupuestos de egresos estatales 2017).

 

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RAMIRO SUÁREZ es investigador del IMCO < @SuarezGalan>.  DIEGO DÍAZ es investigador del IMCO < @Diego_DiazP>. Para más información sobre los estudios del IMCO entra a o síguenos en nuestras redes sociales: .