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Colofón

Claudia Benítez | 01.09.2017
Colofón

Lucia Berlin murió antes de que su obra narrativa recibiera el debido reconocimiento. En 2015, once años después de su muerte, cuarenta y tres de los setenta y siete cuentos que escribió entre 1960 y los inicios del siglo xxi volvieron a publicarse en un volumen titulado Manual para mujeres de la limpieza (Farrar, Straus and Giroux), que en cuestión de semanas se convirtió en uno de los libros más vendidos y en uno de los mejores del año —de acuerdo con algunas revistas y suplementos literarios de Estados Unidos—. La vida caótica y complicada de la escritora estadounidense fue la materia prima para sus historias. Berlin vivió en distintos países, se casó tres veces, tuvo cuatro hijos, luchó contra un alcoholismo crónico y tuvo diversos oficios: fue maestra de preparatoria, telefonista, recepcionista, mujer de la limpieza y enfermera en una sala de urgencias.1 Según Elizabeth
Geoghegan, en los relatos de Berlin, “poblados por alcohólicos y adictos, retratados con empatía, repugnancia y despiadado ingenio, resuenan las devastadoras experiencias de su propia vida”.2 Su obra ha sido comparada con la de Raymond Carver, Richard Yates, James Joyce, Alice Munro y Antón Chéjov. El año pasado, Manual para mujeres de la limpieza apareció en español editado por Alfaguara (traducción de Eugenia Vázquez Nacarino).

 

Los orígenes de la literatura caballeresca hispánica se remontan a Francia, donde, junto con los ideales guerreros y religiosos de la épica carolingia, nació en el siglo XII un nuevo tipo de novela en verso: el roman courtois, que enaltecía el sentimiento amoroso y el valor personal.3 Algunas de las historias relatadas en los romans pertenecen a la Materia de Bretaña o Artúrica, de gran importancia para la constitución del género caballeresco hispánico. Dicha materia sobrevive en versiones prosificadas que se conocen como el Ciclo de la Vulgata. Fue a través del legendario universo artúrico que los novelistas franceses inventaron una forma de heroísmo y de expresión literaria que prevaleció a lo largo de varios siglos.4 Los libros del ciclo artúrico fueron leídos o escuchados en toda Europa occidental durante los últimos siglos de la Edad Media. Chrétien de Troyes, su máximo exponente, logró con su obra que la novela (nuevo género literario que, a diferencia de la épica y la lírica, ya no estaba destinado al canto sino a la lectura en voz alta) se convirtiera en un verdadero relato de ficción. Estuvo activo entre 1170 y 1190 en la corte de Marie de Champagne, y fue el principal autor del mundo novelesco de los caballeros de la Mesa Redonda, el cual se desarrolla en Inglaterra y Francia. Además, estableció una relación ideal entre las armas y el amor, que acabaría por definir a la novela artúrica, e impuso la aventura como modelo de estructura narrativa, fijando con ello un nuevo tipo de héroe: el caballero andante, quien de aventura en aventura va en busca de su propia identidad. Chrétien de Troyes fue una figura decisiva en la historia de la novela medieval. Su influencia dejó establecidos los elementos constitutivos del género tanto a nivel formal como temático, los cuales permitirían la creación de los grandes ciclos artúricos en prosa del siglo XIII.5 En librerías y bibliotecas pueden leerse, entre otros de sus libros, Erec y Enide, El caballero del león y El cuento del grial (publicados por Alianza y Siruela).

 

En septiembre estará en México el helenista español Carlos García Gual, invitado por editorial Turner para presentar su libro La muerte de los héroes. El filólogo ha traducido a Homero, Aristóteles y muchos otros clásicos. Es también director de la venerable colección Biblioteca Clásica Gredos, el almacén más completo de la literatura grecolatina en lengua española. Entre sus decenas de libros cabe mencionar Prometeo: Mito y literatura (FCE, 2009), Epicuro (Alianza, 2013), La secta del perro. Vidas de los filósofos cínicos (Alianza, 2014), y La luz de los lejanos faros. Una defensa apasionada de las humanidades (Ariel, 2017). Transcribimos aquí su traducción de un poemita de Arquíloco de Paros, activo en Grecia a mediados del siglo VII a. C.:

 

Corazón, corazón, de insoportables penas agitado,

¡álzate! Rechaza a los enemigos oponiéndoles

el pecho, y en las emboscadas traidoras mantente

con firmeza. Y, ni al vencer, demasiado te ufanes,

ni vencido, te desplomes a sollozar en casa.

En las alegrías alégrate y en los pesares gime

sin excesos. Advierte el vaivén del destino humano.

 

 

Jody Williams, Paolo Giordano, Héctor Abad Faciolince, Misha Glenny, Nélida Piñón, Diego Osorno, Lionel Shriver, César Aira, Christophe Galfard, Ignacio Martínez de Pisón, María Teresa Ruiz, David Rieff, Óscar Martínez y Jon Lee Anderson, entre otros, estarán en Querétaro del 7 al 10 de septiembre, en el marco del Hay Festival. También tendrán participación varios autores que han publicado en las páginas de esta revista: Gerardo Herrera Corral, Julia Carabias, Alberto Ruy Sánchez. A ciento cincuenta años del fin del Segundo Imperio, y a menos de mil quinientos metros del lugar en el que fusilaron a Maximiliano, nuestro colaborador Vicente Quirarte ofrecerá la conferencia “El primer día de la República”, acompañado por la pianista Silvia Navarrete.

 

NOTAS

1. 

 2. 

3. María José Rodilla, “Libros de viajes, de caballerías y novelas caballerescas”, en Aurelio González y María Teresa Miaja (eds.), Introducción a la cultura medieval (Manuales de Medievalia, 3), UNAM, México, 2005, p. 241.

4. Rosalba Lendo Fuentes, “Literatura medieval francesa”, en Aurelio González y María Teresa Miaja (eds.), Introducción a la cultura medieval, p. 133.

5. Ib., p. 131.

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