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Una propuesta de Asamblea Ciudadana

Philippe Schmitter | 17.10.2017
Una propuesta de Asamblea Ciudadana

 Dado que los ciudadanos tienen una confianza declinante en las instituciones de la democracia real contemporánea; dado que esta declinación ha afectado especialmente los modos tradicionales de representación partidista y territorial y el papel de los representantes electos, sobre todo el de los políticos profesionales; dado que las reformas diseñadas para mejorar esta situación (“límites al periodo”, entre otras) han encontrado fuertes resistencias y tienen significativos efectos secundarios negativos, propongo crear una Asamblea Ciudadana (AC):

 

1. Esta asamblea estará compuesta por una muestra de la ciudadanía entera, seleccionada al azar[1].

2. El número de integrantes (inicialmente) será dos veces el de la cámara baja de la legislatura.

3. La selección de los “diputados ciudadanos” (DC) será de acuerdo con el sistema de circunscripciones electorales existente en relación con la cámara baja, es decir, dos “diputados ciudadanos” serán extraídos al azar de cada distrito –en caso de distrito de un solo miembro o uninominal– o el doble del número de diputados existentes –en caso de distrito de múltiples miembros o plurinominal[2].

4. A cada “diputado ciudadano” se le pagará la mitad del salario de un miembro de la cámara baja durante los dos o tres meses de su periodo de servicio cívico[3].

5. A cada diputado se le asignará un asistente legislativo que será responsable de asegurar que él o ella (DC) reciba toda documentación relevante, y responderá a las solicitudes de mayor información y ayudará en las interacciones con el público[4].

6. Esta Asamblea (la AC) se reunirá una vez al año por un mes (probablemente en enero), en un sitio que no sea la capital nacional.

7. Su propósito único será revisar y votar leyes aprobadas por el Parlamento regular durante el año previo y sobre las cuales al menos un tercio de los miembros de la cámara baja haya pedido explícitamente el freno de la implementación[5].

8. Los potenciales “diputados ciudadanos” serán escogidos dos meses antes de la reunión de la “Asamblea Ciudadana”[6].

9. Los nombres de los escogidos para potencialmente ser “diputados ciudadanos” se harán públicos y los ciudadanos serán motivados a contactarlos –a través de sus respectivos asistentes legislativos. Medios para comunicación adecuados, e. g. computadoras con conexión a Internet, instalaciones de fotocopiado, privilegios postales, etcétera, serán puestos a disposición de todos los DC y arreglos especiales, e.g. sitios web, serán hechos para facilitar el contacto con ellos y proteger su privacidad.

10. Los “diputados ciudadanos” que realmente participen en la Asamblea serán escogidos al final de un periodo inicial de dos meses por medio de un “volado” [coin-toss] entre los dos “diputados ciudadanos” seleccionados por cada distrito uninominal o entre pares de “diputados ciudadanos” provenientes de distritos plurinominales. En caso de enfermedad u otro impedimento, el suplente se convertirá en diputado[7].

11. La “Asamblea Ciudadana”, después de la debida deliberación, votará cada una de las leyes sometidas a ella. Solamente los proyectos que reciban una mayoría simple de los votos serán aprobados. Ninguna legislación rechazada por la “Asamblea Ciudadana” se convertirá en ley vigente para el país[8].

12. Si la legislatura regular no llegara a asignar proyecto alguno a la “Asamblea Ciudadana”, ésta, no obstante, se reunirá para revisar la producción de leyes del año y emitir una declaración sobre su calidad mediante voto mayoritario, con minorías expresando su disenso si fuera necesario[9].

13. En polities que cuenten con provisiones de referéndum o iniciativa popular, la “Asamblea Ciudadana” podría remplazar tales arreglos –a un costo más bajo y con mayor visibilidad y oportunidad de deliberación.

 

NOTAS

[1] El proceso de selección será monitoreado por un comité directivo del Parlamento existente, con participación de ambas cámaras, y con representantes del gobierno y los partidos de oposición. Este comité evaluará los resultados del proceso de selección y rechazará a aquellos escogidos que tengan historial criminal o no sean aptos para el servicio cívico por razones de salud física o mental. Una propuesta más radical sería incluir “denizens”, extranjeros que sean residentes legales, y no sólo ciudadanos –si poseen la capacidad necesaria para participar de los deberes y las tareas de un “diputado ciudadano” en las deliberaciones de la asamblea.

[2] Esto implica que la AC también tenderá a sobre-representar unidades más pequeñas y menos densamente pobladas, pero no más que el existente sistema de representación territorial para la cámara baja.

[3] Este pago se hará en dos pasos: un pago inicial de la mitad de la suma, al comienzo del servicio cívico, y un segundo pago de la otra mitad después de que el periodo haya sido completado.

[4] El asistente también será responsable de llevar un registro de los contactos del “diputado ciudadano” durante el periodo de servicio cívico y reportará cualquier anomalía o dificultad al comité directivo.

[5] Es deseable limitar el número total de leyes a ser revisadas por la “Asamblea Ciudadana” –digamos, a no más de tres–, si bien sólo para dar a los “diputados ciudadanos” el tiempo adecuado para estudiarlas y deliberar colectivamente. También, tal límite desincentivaría el uso “obstruccionista” de la revisión por parte de la oposición. Se supone asimismo que la legislación en respuesta a situaciones de emergencia o que tenga un referente de tiempo específico no será capaz de obtener el tercio de voto de disenso. Como Peter Wagner me ha señalado, no es probable que las minorías disidentes sean las mismas para leyes sucesivas y, por tanto, algún mecanismo tendrá que ser introducido para “racionar” las leyes a ser consideradas por la “Asamblea Ciudadana”. El comité directivo de ambas cámaras, arriba mencionado, podría ser usado para este propósito.

[6] Durante este periodo se les proveerá la documentación necesaria, incluyendo las transcripciones de debates parlamentarios previos acerca de leyes relevantes y comentarios de prensa contemporáneos. También podrán solicitar cualquier información adicional dentro de los límites de seguridad nacional. No cabe duda de que tendrían que hacerse arreglos para asegurar que los DC sean liberados de sus ocupaciones regulares durante el periodo de servicio cívico y se garantice que puedan regresar a sus trabajos preexistentes sin penalización.

[7] La intención es hacer más difícil que los DC sean influidos o incluso sobornados por fuerzas externas en tanto nadie sabrá sino hasta el último minuto quién participará en la AC.

[8] Una medida menos restrictiva sería considerar un voto negativo de la AC análogo al veto presidencial, por lo que el proyecto aún podría ser adoptado por una supermayoría de la legislatura regular existente (i.e. más de dos tercios de ella).

[9] Aquí la presunción es que la mera existencia de la AC motivará a la legislatura regular a ser cautelosa, prudente, con la aprobación de leyes contrarias a minorías disidentes y a hacer el compromiso necesario para disuadir a la oposición de votar para la asignación a dicha asamblea. El efecto “ex ante” ha sido notado, por ejemplo, en el caso de parlamentos que anticipan referéndums posibles sobre lo que ellos producen (como Suiza, donde, incidentalmente, la confianza en instituciones públicas, incluyendo al Parlamento, es mucho más alta que en cualquier otro lado).

 

* Agradecemos a José Ramón López Rubí por su traducción y por conseguir el permiso para publicar este texto.

 

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Philippe Schmitter es Profesor Emérito del European University Institute (Florencia) y ganador del Premio Johan Skytte (conocido como el Nobel de la Ciencia Política).

Texto traducido del inglés por José Ramón López Rubí C. Con ligeros cambios, es parte del documento “Diagnosticando y diseñando la democracia. El caso europeo”, escrito por Schmitter y publicado en los Cuadernos fundados y dirigidos por el traductor.