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COLUMNAS: Lo que sí podemos hacer

Potenciando jóvenes

Agustín Landa García-Téllez | 01.01.2018
COLUMNAS: Lo que sí podemos hacer

Trabajé 15 años con niños de la calle en Ipoderac . Esta experiencia me hizo descubrir un proceso de vida en común. Al trabajar con ellos todos los días, fui testigo de cómo se transformaban y tomaban alternativas en su vida a partir de recibir la responsabilidad y el apoyo necesarios para lograr sus objetivos. Me di cuenta de que lo peor que podemos hacerle a una persona es subestimarla y considerarla “pobrecita”. Al contrario, debemos creer en sus capacidades y en su resiliencia para salir adelante, para que descubra lo que se espera de ella y así crezca frente a sus propios retos. Los jóvenes de la calle con los que viví me enseñaron que la transformación va de los dos lados: yo también me transformé.

Hoy trabajo en la Universidad de Monterrey (UDEM) desde hace más de seis años. Un privilegio. Me he dado cuenta de que eso que hacíamos con los niños de la calle es lo mismo que hago ahora con los jóvenes universitarios, en este caso privilegiados, que tienen acceso a una educación superior. Estos jóvenes vienen con grandes ideas y nosotros, en lugar de acotarlas, debemos abrir los límites para que ellos cumplan sus sueños. Son jóvenes que pueden mover a nuestra comunidad como lo han probado en la UDEM con dos programas: Formar para Transformar y ReconoceR.

Formar para Transformar es un programa de jóvenes que desde la preparatoria ya eran capaces de dirigir una organización de la sociedad civil, y estaban impactando su comunidad gracias a un espíritu y vocación de servicio. Lo único que hicimos fue abrirles un espacio para potencializar sus capacidades y sus sueños. Hoy tenemos 35 jóvenes líderes de proyectos en comunidades.

Hemos visto cómo estas comunidades han pasado de condiciones difíciles con cero luminarias, a colonias ejemplares funcionando con siete parques administrados por la propia comunidad y más de 90 proyectos de su colonia negociados con el presidente municipal. También han generado su propio periódico interno comunitario que ayuda a mantener las relaciones entre vecinos.

Todo esto, gracias a los sueños y deseos de Juan Emilio, un joven de Arboledas, en Santa Catarina, que quería ver a su comunidad transformada positivamente. Juan Emilio, con sus propios recursos, logrados gracias a su trabajo, cursa estudios de último año en Irlanda para aprender inglés. Tiene un espíritu de servicio impresionante. Es primero servidor que líder, y sabe que su liderazgo está basado en el cumplimiento de las necesidades sentidas de su comunidad y no de su carisma. Sabe bien que el servicio inicia en la base de la pirámide, y por ello, tiene influencia en la comunidad.

Otro caso similar es el de Marisol, presidenta de Hagamos la Diferencia A. C., en la que hasta la esposa del presidente municipal es su voluntaria. Marisol es ejemplo de superación. Hoy dirige el área de responsabilidad social de cinco plantas de una empresa concretera muy importante a nivel mundial. O Evelyn, de Dar Sin Esperar A. C., una joven que, teniendo la necesidad de ser becada para continuar sus estudios profesionales, trabaja arduamente para conseguir becas para que adolescentes puedan estudiar secundaria o preparatoria.

Otro programa, ReconoceR, en alianza con el galardonado cineasta Alejandro González Iñárritu, otorga becas para jóvenes mexicanos y centroamericanos que quieren regresar de Estados Unidos (EU) a estudiar a México, dado que en el país en donde han crecido, no encuentran oportunidades debido a la discriminación social.

Cuando ayudamos a estos jóvenes, estamos rompiendo paradigmas. Ellos aprenden que gracias a su servicio pueden ganar una beca. Con ello, hacen plena conciencia del valor que representó para sus familias haberse arriesgado ir a EU desde niños. Ahora, estos jóvenes se arriesgan nuevamente, al dejar todo lo que conocen, por conseguir su sueño de seguir estudiando. Así logramos formar jóvenes cuyos paradigmas van más allá de únicamente tener un estudio y llevar a su comunidad esperanza y apoyo para construir una mejor sociedad.

He formado parte de organizaciones civiles en México y a nivel internacional. Se han escrito libros y casos de estudio de las organizaciones en las que he tenido el privilegio de colaborar. En todas ellas, siempre ha habido amigos del alma que no se pueden olvidar. Estas personas han sido socios de las organizaciones en las que hemos trabajado por México y por un mundo mejor. He aprendido que ninguno de nosotros es indispensable, pero sí necesario para crear ese liderazgo comunitario. Entre ese círculo de amigos soñadores, dialogamos y nos retamos. Nos gritamos diciéndonos: “No esperemos al mesías que venga a arreglar lo que vivimos, lo que padecemos. No es tarea de uno, es una tarea de todos”.

Es tiempo de crear, apoyar y formar a los futuros líderes de nuestra sociedad, para que puedan servir a todos. Es tiempo de redoblar esfuerzos para ser creativos, emprender y “primerear”, como dice el Papa Francisco. Es tiempo de ver con ojos y corazón nuevo el servicio de otros. Es tiempo de dejar de creernos líderes unipersonales y convertirnos en líderes comunes que prediquen con el ejemplo de servir. Es tiempo de protagonismos compartidos que muestren unión y fortaleza. Es tiempo de recuperar el desencanto de nuestro mundo y convertirlo en la esperanza y la alegría de vivir. A esto te invito.  EP

 

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Agustín Landa García-Téllez es vicerrector de Desarrollo de la Universidad de Monterrey (UDEM) y presidente de Fundación para Unir y Dar Comunidar A. C.