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#Deslinde: Sobre Abundante cosa

Christian Barragán | 07.02.2018
#Deslinde: Sobre Abundante cosa

Caminaba entre sombras. Veía y no veía,

captaba fragmentos de una realidad mutable;

la sensación de estar situado en una franja

intermedia entre la luz y las tinieblas.1

Sergio Pitol

 

En su Credo creador, el pintor suizo Paul Klee consignó no sólo una estética sino también una mística sobre el arte en los siguientes términos: “El arte no reproduce lo visible, hace visible”,2 con lo cual liberó al arte de su condición exclusivamente retiniana para elevarlo hacia una realidad más allá de lo mundano. El arte, prosigue Klee, “en vez de limitarse a la restitución de los visible, en diversa intensidad, agrega todavía la parte de lo invisible percibido ocultamente”.3 Acaso, una visión más que una mirada.   

Siguiendo este sentido, la práctica de la artista Verónica Bapé (Ciudad de México, 1981) resulta diversamente evocadora del pensamiento contenido en las confesiones que Paul Klee publicó en 1920, puesto que Bapé es una artista interesada en la incesante simultaneidad, entre la presencia y la ausencia, en que se construye la realidad. Se trata de la fascinación que Verónica Bapé profesa por aquel movimiento pendular señalado por Roland Barthes en el Grado cero de la escritura, capaz de expresar un gesto definitivo: el lenguaje devela el mundo, pero también lo oculta. En una entrevista, hace unos años, Bapé dijo respecto de su práctica: “¿Qué busco? Resolver algunas preguntas que tienen que ver con aquellas cosas que se encuentran escondidas dentro de lo visible...”.4 Lo que se traduce en un ejercicio, ¿estético, místico?, por leer el mundo a través de la franja incierta que va del testimonio al recuerdo, para así exponer el espectro entrevisto que media entre la imagen y la visión.

Con la exhibición titulada Abundante cosa5 Verónica Bapé ha propiciado la remembranza de un relato anegado por la bruma y el celaje del paisaje retratado que se remonta hacia un horizonte inefable. Es la narración en primera persona del tránsito por la abundancia y el misterio de la selva durante la noche. Es, de igual modo, el esbozo múltiple de un viaje realizado en la soledad de un camino numeroso y umbrío en el cual el único testigo, la artista misma, calla ante su paso errante, más en asedio de lo inconmensurable, que es otra forma de nombrar la oscuridad y el silencio.

Recurriendo a materiales poco convencionales en la pintura contemporánea, y después de realizar una residencia de producción en Art House Tulum a finales del año pasado, Bapé creó una breve serie de pinturas en pequeño formato aplicando óleo sobre papel que posteriormente fue recubierto con cera natural, incluidos los bordes del bastidor de madera, hasta el punto de obtener una superficie sumamente delgada, frágil y ligeramente opaca; las obras Manglar (2017) y Visión (2017) son el resultado de esta peculiar experiencia. En ambas pinturas es notable el interés de la artista por invocar aquello que atestigua, sin embargo, un permanente estado de suspensión acecha tanto las pinceladas como las palabras que acuden a su llamado. Aún así, Verónica Bapé ha logrado aprehender una fugaz estampa: “Vi la selva / toqué su abundancia en la oscuridad de la noche, / pero no pude sostenerla y me perdí. / Anduve a tientas, sin certeza. / Yo vi la selva."

Más próxima a la literatura que a las dinámicas de pintura actuales, aunque es posible recalar al contemplar alguna de las piezas congregadas en Abundante cosa en la paleta fría y desvaída de Marlene Dumas o el dibujo sugerido y a veces incierto de Peter Doig e incluso el inesperado y prolijo tratamiento de la materia prima de trabajo como en Eva Hesse, la obra de Verónica Bapé procede de una historia aún no concluida sobre la doble visión, como bien tuvo en bautizar una obra suya el ensayista Jaime Moreno Villareal. Ya sea por medio de la pintura o de su incipiente escritura, Bapé propone una forma de entender la realidad donde la conjugación del color y el cromatismo semántico del sujeto dicen y callan, revelan y ocultan a un mismo tiempo aquella posibilidad, descrita por Sergio Pitol en El arte de la fuga, “de embarcarse hacia una meta ignorada y lograr la fusión -debido a esa oscura e inescrutable alquimia de la que tanto se habla cuando se acerca uno al proceso de la creación- del mundo exterior y de aquel que subterráneamente nos habita”.6

Como si de un cuento de Pitol se tratara, donde el cruce de planos entre los hechos y la percepción de los personajes enrarece el ambiente hasta el delirio, generando una ineludible bruma en derredor, la pintura de Verónica Bapé es el recuento de un viaje y su extravío por espacios reales e imaginarios, es la falsa inmovilidad de la selva y su intermitente sucesión. Y por encima de todo, sobreponiéndose a la fricción del mundo externo e interno, Abundante cosa es el testimonio de un mundo que al callar también se expresa, la voz y la visión de un testigo que intermitentemente se debate entre el azoro y la zozobra ante la aparición de lo invisible:

 

Andar en tinieblas

Andar a oscuras

Andar de noche

Verde noche

Fantasma

*

Abeja hormiga

Nido panal

Abeja panal

Hormiga nido

*

El hueco interior que crían los árboles

*

Escucho un grillo afuera de mi puerta, en la noche

Escucho una parvada

Alas tan azules

Atravesé la selva

Abundante cosa.7         

 

Manglar, Verónica Bapé, 2017. Óleo y cera sobre papel montado en bastidor de madera, 21.3 x 19.7 cm. (Cortesía de la artista).

 

NOTAS

1. Sergio Pitol. El arte de la fuga, México: Ediciones Era, Cuarta Reimpresión, 2006, p. 12.

2. Juan García Ponce. La aparición de lo invisible, México: Aldus, colección Las horas situadas, 2002, p. 56.

3. Op. cit., p. 61. 

4. Christian Barragán. Espectro visible, Nota al Pie, octubre 2013. http://notaalpie.org/2013/10/espectro-visible/

5. Verónica Bapé. Abundante cosa, 1Mes1Artista / Galería 123, Artículo 123 No. 123, Centro Histórico, Ciudad de México. Del 7 al 29 de enero 2018.

6.  Sergio Pitol. El arte de la fuga, México: Ediciones Era, Cuarta Reimpresión, 2006, p. 169.

7. Verónica Bapé. Enjambre, 2018. Grafito, acrílico y cera sobre papel montado en bastidor de madera, 23 x 31 cm. Colección de la artista.

 

________________

CHRISTIAN BARRAGÁN

(Ciudad de México, 1985)

 Curador independiente y coleccionista de arte emergente. En el año 2009 fundó BaCO Ediciones, proyecto gráfico de arte contemporáneo. Ha organizado exposiciones en espacios independientes, galerías e instituciones como La Trampa Gráfica, ATEA, 1Mes1Artista, Arróniz Arte Contemporáneo, Drexel, Sismo, Ladrón, Heart Ego, Polyforum Siqueiros, Centro Cultural Border, Galería Libertad, Museo Arte Carrillo Gil, Museo Nacional de la Estampa, Museo de Arte de Sonora, Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán, Facultad de Artes y Diseño (UNAM), Embajada de México en Berlín (SRE), entre otros. Textos suyos se han publicado en las revistas Tierra Adentro, Luvina, Crítica, Metapolítica, Periódico de Poesía, Alforja, La Jornada Semanal, Terremoto (blog), Arte al Día México, Círculo de Poesía, Gas.tv, Mula Blanca y Nota al Pie. Fue integrante del Consejo de Redacción de las revistas literarias Literal y Viento en Vela, así como del Consejo Lector del International Board of Books for Young people (IBBY), capítulo México. En el año 2008 recibió el III Premio Nacional de Poesía Joven Gutierre de Cetina (Puebla), mientras que en 2014 realizó la curaduría de Fractal: Encuentro de Arte y Diseño (Festival Internacional de las Culturas del Caribe, Cancún) y durante el año 2015 fue coordinador de la galería DIAGRAMA. Es coautor de los libros monográficos Sobre la pérdida (Secretaría de Cultura, Querétaro, 2017) del artista Gustavo Villegas y Javier Marín: Zonas oscuras (Editorial Terreno Baldío Arte, 2017); asimismo es curador del dvd El oro del tiempo (Lalulula.tv - Satélite, Colección RipMix&Burn, 2017).

 

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