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COLUMNAS: Lo que sí podemos hacer

Apoyar el emprendimiento para el desarrollo del país

Fernando Mendivil | 01.02.2018
COLUMNAS: Lo que sí podemos hacer

El ejemplo para algún día convertirme en emprendedor vino de mi madre. Ella, que era ama de casa, un día decidió conseguir capital para abrir una tienda de ropa en Culiacán, de donde soy originario, con el fin de tener ingresos propios y trabajar en algo más que el cuidado del hogar. Trabajó muy fuerte en su pequeño negocio para hacerlo crecer y expandirse. De ella aprendí cuáles eran los rasgos que distinguían a un emprendedor y las problemáticas que enfrentaban, y decidí que algún día viviría también esa experiencia en primera persona.

Al terminar la carrera de Ingeniería en Mecatrónica, comencé a trabajar en una empresa japonesa en Monterrey. La idea de tener un negocio propio había pasado por mi mente. Sin embargo, me convertí en emprendedor a partir de que renuncié a ese trabajo —bien remunerado por cierto—, para regresar a Culiacán a ayudar a mi padre a crear
su empresa. Mi madre emprendedora, mi padre emprendedor: seguramente hay algo en mi adn que me movió en esa dirección.

Rápidamente me di cuenta de que la cancha en que juegan los emprendedores no es pareja. Es cierto que se aprende de los fracasos y de la experiencia acumulada, pero también es cierto que los obstáculos a los que se enfrentan no tendrían que existir: laberintos burocráticos para abrir empresas y mucho peores para cerrarlas, gastos notariales innecesarios, políticas de pago a 120 días que ahogan a pequeños proveedores o la falta de incentivos fiscales adecuados, por mencionar algunos. Hasta ahora, he constituido seis empresas, aunque sólo dos de ellas siguen operando.

Hay muchos momentos en los que un emprendedor/a se siente solo/a contra el mundo, pero al involucrarse con otros emprendedores, se da cuenta de que no es el único que vive y siente lo mismo. Así como mi madre y como yo, cualquier persona que decida reunir capital para constituir una sociedad y hacer realidad una idea que buscará generar empleo y riqueza se enfrentará a obstáculos como éstos.

En México existen poco más de cuatro millones de empresas, de las cuales el 98% son micro, pequeñas y medianas, generando 72% del empleo y 52% del pib, de acuerdo con el inegi. De ese tamaño es la importancia que tienen los emprendedores del país. Sin embargo, 75% de las empresas mueren a los dos años de vida y no existen mecanismos adecuados para prevenirlo o acompañar a los emprendedores a reemprender.

Existen instituciones dedicadas a capacitar, a gestar e invertir capital en nuevas empresas o a impulsar la innovación y que componen el llamado “ecosistema”. Sin embargo, fue compartiendo experiencias y frustraciones como un grupo de emprendedores nos dimos cuenta de que no había un referente que nos representara para promover cambios en las políticas públicas que mejoraran las condiciones en que se emprende en México.

Así nos encontrábamos cuando conocimos la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH). Ellos habían hecho posible abrir empresas en un día y sin costo. Fue entonces que nos dimos cuenta de que debíamos organizarnos para darle voz a los emprendedores y hacer lo que parecía imposible: democratizar el emprendimiento. Es decir, nos convocó el sueño de emparejar la cancha en la que jugamos.

En 2015 nació la Asociación de Emprendedores de México (ASEM). En dos años y con 11 mil socios afiliados, hemos dado pasos enormes en favor del país. Impulsamos la creación de la Sociedad por Acciones Simplificadas (SAS), con la que es posible constituir empresas vía internet en un día y sin costo. Con este mecanismo se han formalizado casi 7 mil empresas representando un ahorro para los emprendedores de mil millones de dólares y 80 mil años de trámites burocráticos, según cálculos que hicimos con la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey.

Recientemente impulsamos la Ley de Reemprendimiento con la que será posible disolver y liquidar sociedades mercantiles conformadas por personas físicas como socios o accionistas de manera sencilla, rápida, gratuita y vía internet. Este mes fue promulgada por el presidente de la República.

Estas acciones apuntan a un ideal que nos trasciende. No basta con que nos vaya bien en nuestros negocios. Detrás de cada emprendimiento hay historias de nuevas y mejores oportunidades para las familias, tal como el caso de mi madre que desarrolló un negocio para apoyarme a mí y a mis hermanos. Los emprendedores sostienen gran parte de nuestra economía. Los empleos que se generan contribuyen a la subsistencia de las familias y a la movilidad social.

Todos podemos apoyar al emprendimiento de distintas maneras. Unos adquiriendo los productos o servicios de dichos emprendedores, otros promoviendo políticas de pago justas, o bien invitando a otros emprendedores a formar parte de la ASEM para apoyar nuestras iniciativas y ser así más fuertes.

Tengo muy claro que es a través de la organización y la participación, siendo interlocutores y dialogando con nuestras autoridades, como podremos mejorar las condiciones en las que se emprende en México. Que cualquier persona, independientemente de su origen y realidad, tenga igualdad de oportunidades para comenzar un proyecto que persigue un sueño es por lo que luchamos cada día. Te invito a participar en esta tarea. EP

 

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Fernando Mendivil es emprendedor y presidente de la Asociación de Emprendedores de México, ASEM.