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Lo que sí podemos hacer: Un modelo de negocio que nace haciendo el bien

Javier Okhuysen y Carlos Orellana | 01.03.2018
Lo que sí podemos hacer: Un modelo de negocio que nace haciendo el bien

Nos conocimos en 2005 mientras trabajábamos en un banco de inversión en Madrid, poco después de terminar nuestros estudios en ingeniería industrial. Éramos los únicos extranjeros en el despacho y nos hicimos amigos. Teníamos muchas cosas en común y una era el deseo de empezar un proyecto propio que nos permitiera cumplir nuestras metas profesionales y contribuir a mejorar el mundo. Estábamos convencidos de que nos podía ir bien haciendo el bien. Entonces llegó a nuestras manos un libro que cambió para siempre el rumbo de nuestras carreras y de nuestras vidas: La fortuna en la base de la pirámide, de C. K. Prahalad, el cual plantea que el combate a la pobreza en el mundo de la filantropía tiene un rol muy importante, pero contribuir no es suficiente, son necesarias las soluciones basadas en fuerzas del mercado, escalables, autosustentables e incluso rentables. Prahalad defiende su teoría contando las historias de varias organizaciones y empresas con una misión social y que operan bajo modelos 100% sostenibles financieramente. En particular, nos llamó la atención el caso de Aravind, en la India: la red de hospitales de oftalmología que más cirugías realiza en el mundo. Aravind funciona con un modelo de subsidios cruzados bajo el cual sólo 40% de sus pacientes pagan por los servicios que reciben. Con estos ingresos generados y gracias a un nivel de eficiencia impresionante, logran cubrir el costo de los tratamientos que requiere el otro 60% de sus pacientes. Lo más impactante del modelo es que mantiene niveles de calidad superiores a los reportados en países desarrollados como Estados Unidos (EU) y el Reino Unido.

Fue así que renunciamos a nuestra vida como financieros en Europa y nos dimos a la tarea de crear una historia similar a la de Aravind en México. Sabíamos poco sobre el sector salud mexicano pero rápidamente nos dimos cuenta de que existía una gran carencia en este campo. Las cataratas son la principal causa de ceguera en el país y la segunda causa de discapacidad. La población mexicana está envejeciendo y la prevalencia de diabetes es cada vez mayor, y ambos factores contribuyen a que la ceguera sea un problema cada vez más importante. Pero si bien el reto es preocupante, nos dimos cuenta de que hay muchas condiciones favorables en el sector: un número importante de oftalmólogos bien preparados, acceso a tecnología de punta, programas de gobierno dirigidos a la oftalmología, etcétera. También notamos que el problema principal es la falta de acceso a los programas de salud debido a un sector privado con costos altos y un sistema público sobresaturado. Concluimos que el modelo de Aravind era ideal para asumir este reto y que nuestra formación como ingenieros-financieros nos daba las herramientas para implementarlo.

Nos tomó casi siete años madurar la idea de salauno (www.salauno.com.mx), así como juntar los fondos para iniciar el proyecto. En febrero de 2011 viajamos a la India para estudiar el modelo de Aravind y en agosto de ese año, junto con un equipo de 30 jóvenes profesionales comprometidos, abrimos el primer centro quirúrgico con la misión de eliminar la ceguera innecesaria en México. Desde un inicio ofrecimos precios entre 20% y 60% más accesibles que las demás clínicas y hospitales privados. Esta decisión nos permitió acercarnos a la población socioeconómicamente más necesitada pero, al mismo tiempo, nos obligó a ser muy eficientes para asegurar la sustentabilidad financiera de nuestra recién iniciada firma. Impulsado principalmente por recomendaciones de boca en boca y gracias al apoyo de Fundación Cinépolis, el volumen de pacientes creció rápidamente y logramos cubrir nuestros gastos operativos a partir del segundo mes de operación. Desde entonces, hemos abierto diez clínicas de diagnóstico en la Ciudad de México y el Estado de México, que refieren pacientes a un nuevo centro quirúrgico equipado con tecnología de punta y cinco veces más grande que el original. En seis años y medio hemos atendido a casi 300 mil personas y realizado más de 25 mil tratamientos que han revertido o evitado la ceguera. De estas cirugías, 10 mil han sido gratuitas o altamente subsidiadas para el paciente. El impacto de una cirugía oftalmológica va más allá de volver a ver: cuando una persona recupera la vista puede volver a trabajar, mejora su calidad de vida y se vuelve independiente; tiene la oportunidad de transformar su destino.

A lo largo de estos años hemos enfrentado innumerables retos. El último lo vivimos el año pasado a raíz del terremoto. El edificio junto a nuestro recién inaugurado centro quirúrgico fue afectado severamente y tuvimos que cerrar temporalmente, pero por fortuna estamos muy próximos a abrirlo de nuevo. Sin embargo, como decía el Dr. G. Venkataswamy, fundador de Aravind: “La capacidad y la inteligencia no son suficientes; debe haber también la dicha de hacer algo realmente bello”. Todas las mañanas nos levantamos convencidos de que estamos construyendo a través de salauno algo realmente bello. Invitamos a los lectores a hacer el bien a través de la aplicación de sus capacidades y su talento en beneficio de nuestro país. EP

 

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Javier Okhuysen y Carlos Orellana son cofundadores de salauno. Recibieron los premios Nacional del emprendedor 2015, Emprendedores sociales del año del Foro Económico Mundial 2016 y Emprendedores Endeavor.