youtube pinterest twitter facebook

Coordenadas 2050  

Ricardo Pozas Horcasitas | 01.05.2018
Coordenadas 2050  
Este texto se leyó en la presentación de Coordenadas 2050, colección de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, el pasado 28 de febrero

Lo complejo o es claro o no lo es

Imaginemos Londres un día de primavera de 1959 cuando John Freeman recibió la instrucción del director de la British Broadcasting Corporation, comúnmente conocida como bbc, de realizar una entrevista por televisión con uno de los personajes académicos más importantes de su tiempo: Carl Gustav Jung.

El objetivo de una conversación televisada sería dar a conocer a un público amplio las teorías del más prestigioso psicólogo de esa época, sus propuestas analíticas sobre el inconsciente y los lenguajes simbólicos con los que éste se expresa.

Freeman platicó con Jung y éste se negó a conceder la entrevista para el programa de televisión argumentando lo complejo de sus teorías y la imposibilidad de trasladarlas al lenguaje y a los términos de la divulgación científica. Sin embargo, finalmente aceptó difundirlas en un diálogo televisado, lo que culminó en el emocionante libro El hombre y sus símbolos, último texto de su vida en el que conluye el camino de la transmisión de sus conocimientos, primero en la palabra y después en la letra. La salida de sus dudas la encontró no en la tenacidad de Freeman, sino en la revelación contenida en la materia prima de su trabajo: los sueños.

Los sueños, con su densidad simbólica, mostraron al psicólogo lo posible, como lo hacían en la mitología de la Grecia clásica, pero sin el oráculo de Delfos ni el sabio Tiresias. Las imágenes oníricas le revelaron a Jung el camino para enseñarnos a todos la comprensión del inconsciente. “Jung soñó que en vez de estar sentado en su despacho y hablando a los grandes doctores y psiquiatras que solían acudir de todo el mundo a verle, estaba sentado en una plaza pública dirigiéndose a una multitud que le escuchaba con embebida atención y entendiendo lo que decía […]” (Jung, El hombre y sus símbolos, Caralt, Barcelona, 1971, p. 7).

De alguna manera, el sueño de Jung es el sueño de todos los que investigamos y profundizamos en los problemas de los individuos y de la sociedad, que es nuestra manera de plantearnos el vínculo con “El otro” y de entablar el diálogo que ensancha el horizonte que rebasa a nuestro círculo de especialistas: la capa social de los estudiosos e intelectuales en la que producimos el conocimiento, ámbito académico socialmente delimitado en el que se corre el riesgo de la autoreferencialidad y sólo somos “medidos” por nosotros mismos.

Si nuestra función como científicos e intelectuales es social, construyamos lo social a través de nuestro saber y en el diálogo con los que lo forman: los individuos de la plaza pública; y hagamos el esfuerzo de compartir con ellos el conocimiento adquirido durante décadas.

La primera conclusión que sacamos de la narración de esta experiencia cultural de Jung, que amplió su horizonte cognitivo en los últimos años de su vida, es que la sólida difusión del saber científico e intelectual tiene que ser realizada por el productor del conocimiento. El requisito central es conocer el entramado que produce los sentidos de las nociones que el académico muestra al lector.

La sólida difusión del conocimiento no es un saber independiente del acto de su creación, sino que es su culminación. Este planteamiento, existente desde el principio y refrendado por Jung, enfrenta la inercia de la modernidad y sus retóricos: los especialistas extremos que se validan autonomizando todo; hoy hay difusores que sólo saben de divulgación, sin entender ni conocer el contenido de lo que difunden.

La divulgación del saber contenido en la colección Coordenadas 2050, Cuadernos de la Coordinación de Humanidades de la unam, tiene como objetivo prioritario ampliar el horizonte de los que inician el camino de su formación académica y profesional, de los que empiezan: los estudiantes, los jóvenes que serán el relevo, la continuidad y el cambio de nuestros conocimientos. Estos cuadernos son la continuación del diálogo que los maestros y alumnos entablan y mantienen a lo largo del camino.

Cumplir con el requisito de que el conocimiento tenga solidez es necesario para formar parte del grupo de autores de los textos que componen Coordenadas 2050. Éstos también son trabajos de divulgación que pueden ser leídos por una población de educación media y superior que constituye parte importante de lo que es una verdadera masa producida por nuestra universidad: sus egresados. Los estudios de la colección refuerzan el vínculo fundamental que los une a nosotros, que nos une a ellos: el conocimiento y sus entusiasmos.

Los cuadernos de la Coordinación tienen como posibilidad mantener vivo el conocimiento en quienes han recorrido el trayecto de su formación y quieren y necesitan seguir en él: los egresados, los profesionales de las distintas disciplinas universitarias, aquellos que no han dejado de lado la pasión por saber.

Las múltiples posibilidades de la colección y sus textos no la apartan del primer objetivo explícito: ser un acervo de conocimientos construido por especialistas reconocidos en su campo y en el desarrollo de los temas expuestos en cada uno de los cuadernos que la Coordinación de Humanidades ofrece a los miles de estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades de la unam y otras universidades de Iberoamérica.

 

Lo múltiple y lo diverso

Pero la colección no sólo convoca a especialistas reconocidos en cada uno de los campos del conocimiento sobre los que se escribe, sino que se trata también de un proyecto multidisciplinario que adquiere su contenido diverso en la convergencia de los cuadernos agrupados en unidades de diez.

Estos textos coexisten sin disolverse, no tienen un principio que los rija, sino una libertad que los congrega; todos ellos forman unidades de pensamiento y experiencia cognitiva en las que cada autor mantiene su singularidad y su propuesta unitaria; son reflexiones que no se diluyen en un solo proyecto preestablecido. La Coordinación de Humanidades no convoca a los investigadores de las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades a crear un texto diferente del que están escribiendo, sino que los invita a continuar escribiendo, pero en esta ocasión para el gran público, para todos aquellos que quieren conocer lo que los especialistas crean y saben sobre los problemas que forman su mundo y el nuestro: el mundo de todos.

Los diez tomos no representan distintos puntos de vista que convergen, sino una propuesta de lectura agrupada en diez unidades sobre una realidad compleja y diversa que se muestra en la variedad de los contenidos de los trabajos.

Lo multidisciplinario es, así, la convergencia de teorías y propuestas explicativas que responden a la diversidad de los procesos que forman el mundo global contemporáneo. En la actualidad se ha perdido la centralidad del Estado y la capacidad de éste para regular a la sociedad nacional; hoy, las sociedades multipolares presentan distintos tipos de relaciones e influencias. Si algo caracteriza al mundo contemporáneo es el prefijo “-multi” que expresa la idea de un entramado de procesos convergentes en una comunidad, y si hay una manera de aproximarse a su conocimiento es también a través de lo diverso: de lo multidisciplinario. Este reto explicativo está planteado aquí, en la colección que hoy comentamos, y es parte de la sustancia que la define como proyecto y como propuesta del saber. No es casual que de los diez tomos del conjunto, cinco tengan que ver con los problemas de la lengua y el lenguaje, ya que una de las causas del cambio de la realidad social y cultural es la resignificación de los hechos y las palabras. Los otros cinco volúmenes problematizan la modernidad y la otredad. Esta secuencia de textos culmina con el escrito de Rigoberta Menchú, que es la voz misma de “El otro”, de los indígenas perseguidos en uno de los muchos espacios sociales y políticos latinoamericanos con una historia de violencia étnica que tiene sus leyendas negras como las actuales leyendas de Guatemala. Este trabajo que cierra el conjunto de cuadernos de la Coordinación de Humanidades nos lleva a saber de la paz, un bien cultural, social y político cada vez más escaso en nuestro tiempo. EP

 

___________________

Ricardo Pozas Horcasitas es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

 

 

Más de este autor