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Monitoreo de la elección presidencial 2018: encuesta de encuestas (Parte I)

(Primera parte, del 1º enero al 16 marzo de 2018)

Enrique Alduncin Abitia | 01.05.2018
Monitoreo de la elección presidencial 2018: encuesta de encuestas (Parte I)
Nuestra revista tiene su origen en el propósito de ampliar la libertad de prensa y opinión pública sobre la política y la sociedad en México. Aún vivimos los resabios de un aparato estatal autoritario que ha usado los recursos públicos y la ley para mantener poder y hegemonía. En 1988, un año antes del primer número, un grupo de jóvenes mexicanos, liderados por Miguel Basáñez y Federico Reyes Heroles, realizamos una encuesta de la elección presidencial simplemente para contar con información confiable del acontecer y conocer el desarrollo de la opinión pública y la intención de voto. Hemos referido en estas páginas parte de la historia para poder publicar y ejercer nuestra libertad de expresión. La difusión de las encuestas electorales ya tiene carta de naturalización en nuestro país, en parte por esta lucha y estos esfuerzos; al igual que en el resto del mundo, no se concibe una elección sin encuestas, debates, mesas de discusión ni comentarios en los medios de comunicación, ni siquiera sin guerra de desinformación y manipulación, tanto en los medios masivos como en las redes sociales. Las encuestan se consideran, por algunos políticos, no sólo como un instrumento de conocimiento, sino también de propaganda política; algunos niegan la veracidad, honestidad y buena fe de las casas encuestadoras, a la vez que patrocinan ejercicios espurios donde se adjudican adhesiones e inflan el porcentaje de simpatizantes y de intención de voto. Afortunadamente el IFE de Woldenberg y, ahora, el INE de Córdova mantienen cierta laxitud y resguardan el quehacer y la libertad de los encuestadores. Cada día se observará mayor participación de la sociedad civil en la evaluación de encuestas, elecciones y procesos que atañen a todos los ciudadanos y no sólo al gobierno.

Leer e interpretar las encuestas

En las elecciones de este año continuamos con la tradición de efectuar un monitoreo de las principales encuestas publicadas, esta primera entrega se refiere al período entre el inicio del año y el 16 de marzo. Leer e interpretar las encuestas no es fácil, encuestadores y medios aún no definen estándares e incluso formas de presentación; de ahí que la comparación entre encuestas no sea directa. Todos informan los porcentajes de la pregunta de intención de voto tal como se registra, ya sea en una boleta simulada que se deposita en una urna o en un sobre en secreto o en el cuestionario de la encuesta, pero no todos reportan el “no sabe o no desea contestar” en este período. Dos encuestadoras informan que casi 40% de los entrevistados clasifican en este grupo, el promedio de todas es de 18%, uno de cada seis no declara su preferencia. Esta presentación se denomina preferencias brutas. Una presentación que permite comparar los resultados, llamada preferencia efectiva, se obtiene cancelando la opción “no respuesta” y “no sabe”; se utiliza un procedimiento de asignación proporcional, esto es, se recalculan los porcentajes para que sumen cien, lo que se llama una “normalización a cien”. Si un candidato tiene 20% con una no respuesta de 50%, su preferencia efectiva es de 40%. De hecho, esto es lo que ocurre en la elección, no se reportan los votos en función de todo el padrón electoral, sino nada más respecto a los que votaron. En el Cuadro 1 y la Gráfica 1 se presentan las principales encuestas sobre la intención de voto efectiva de la elección para presidente de la República en este período.

En esta presentación son comparables los resultados de las encuestas independientemente de los procedimientos de muestreo o del número de entrevistas y el porcentaje de no respuesta que es muy variable. La encuesta de encuestas se basa en un promedio aritmético de todas ellas, les da el mismo peso o ponderación; sin embargo, es necesario cribar las encuestas, ya que por dolo —con intención de favorecer o perjudicar a un candidato— o por ignorancia —la estadística—, pueden mostrar resultados que se aparten de la distribución normal que presentan todas los sondeos con rangos probabilísticos determinados por la población de votantes que se está midiendo. Para ello, se emplean sólo dos estadísticas o medidas de la población: los promedios de la intención de voto para cada candidato y su desviación estándar (DE). La primera es una medida de la concentración de las respuestas, y la segunda es una medida de la dispersión respecto a la media o promedio, esto es, de que tan alejada está de ésta. Si una medición está a más de dos de de la media, la probabilidad de que sea correcta es muy baja, con alta probabilidad (95%) podemos conjeturar que no refleja fidedignamente el fenómeno que se analiza. Otra medida de dispersión más simple es el rango que se calcula por la diferencia entre el valor máximo y el mínimo. En el Cuadro 1, para Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se aprecia que el promedio de su intención de voto efectiva en todo el período es de 33.8% y su de es de 7.1%. La suma del promedio más dos de es de 48%, toda estimación arriba de esta cota tiene una probabilidad muy baja, por ello podemos dudar de ella.

En este listado de 23 encuestas sólo dos muestran esta característica y corresponden a la misma encuestadora: Revista 32. La primera, también corresponde al máximo para AMLO (56.2 y 48.2%) y, asimismo, presenta los mínimos para Ricardo Anaya (RA) (14.3 y 16.3%) y estimaciones con una de abajo del promedio para José Antonio Meade (JAM). En otras palabras, infla las respuestas para amlo al máximo y reduce las de RA y JAM al mínimo, por dichas razones, descartamos ambos sondeos de la encuesta de encuestas. Pudiera ocurrir que el resultado de la votación fuera cercano o igual a estas mediciones, pero en este momento no corresponden al momento que estamos observando y se invalidan por las otras 21 encuestas. Otros casos que no eliminamos porque no rebasan dos de, pero que sí se pueden pensar que están falseadas, son las de SDP Noticias y 24 Horas. La primera reporta una alta estimación para jam y una muy baja para ra; la segunda, presenta el máximo para JAM, arriba de RA, pero en línea para sus dos contrincantes (AMLO y RA), pareciera que su intención es mostrar que JAM ocupa la segunda posición y no la tercera. Por otro lado, algunos encuestadores no registran ni informan sobre los candidatos independientes, o los agrupan en una sola cifra uniendo sus intenciones de voto. Así lo reportan El Heraldo de México y Mitofsky. Esta práctica afecta el esfuerzo de seguimiento que realizan y le resta importancia a las candidaturas independientes.

  

 

 

 

Intención de voto efectivo promedio mensual. Avances y retrocesos

Con el objetivo de observar las tendencias, así como avances o retrocesos en la intención de voto efectivo para cada uno de los candidatos, se calculan los promedios mensuales y la diferencia de las mediciones entre el final y el principio del período de referencia, en términos absolutos (puntos porcentuales) y relativos (porcentajes). Ver Cuadro 2, Gráficas 2 y 3.

  • Andrés Manuel López Obrador. El puntero durante el período, en enero registra una intención de voto promedio de 36.7% y el marzo alcanza 40.5%, diferencia de 3.9 pp y avance de 10.5%.
  • Ricardo Anaya. En segundo lugar, en el período declina de 27.6 a 25.9%, diferencia de -1.7 pp y retroceso de 6.3%.
  • José Antonio Meade. Peleando por el segundo sitio, sufre un decremento de -5.4 pp y de -20.7%, al bajar de 25.9 a 20.6%, se reduce en un quinto su intención de voto.
  • Margarita Zavala. En tercero, aumenta de 5.6 a 7.4%, diferencia de 1.8 pp y avance de 32.6%.
  • Jaime Rodríguez. Incrementa su participación de 1.4 a 3.0%, diferencia de 1.6 pp y avance de 119.3%.
  • Armando Ríos Piter. De no percibirse estadísticamente su intención de voto, registra al final de este período una intención de 0.6%.
  • Otros candidatos, ninguno y voto en blanco. Se reduce de 2.8 a 2.1%, baja de -0.8 pp y -27.5%.
  • No sabe y no responde. Declina de 24.4 a 15.5%, -8.8 pp y -36.2%. De representar a uno de cada cuatro encuestados pasan a ser uno de cada siete. Avala una mayor confianza en los encuestadores y las encuestas.

 

 

Experiencias de las dos elecciones presidenciales previas: 2006 y 2012

Las elecciones, de manera similar a las justas deportivas o a las carreras de caballos, presentan entre ellas muchas semejanzas, pero no hay dos iguales. Del análisis y reflexión de la historia mucho se puede aprender. A continuación, con rasgos gruesos, algunos aspectos relevantes para la elección del 2018.

 

Elección Presidencial de 2006

  • Felipe Calderón. Después de desbancar a sus adversarios en el pan, a quienes favorecía el presidente Fox, logró la candidatura del partido del que era presidente y arrancó en segundo lugar. En cinco meses, de enero a mayo, avanzó diez pp, de 28 a 38%, incremento de 36%. En abril empató a amlo y en mayo se situó con una ventaja de cinco pp. El último mes, a la par que volvió a recuperar el primer lugar AMLO, se mantuvo a una distancia de éste menor al margen de error de las encuestas (3%). En la votación, Calderón logró atraer en mayor proporción el voto útil que provino de la imposibilidad de que Madrazo ganara la elección. Después del conteo “voto por voto” donde se anularon 243 mil 834 votos, ganó las elecciones por sólo 243 mil 934 votos (0.58%) con 15 millones 284 de sufragios a su favor respecto a 14 millones 756 mil 350 de amlo.
  • Andrés Manuel López Obrador. Igual que en el 2018, en el 2006, arrancó puntero con una intención de voto efectiva promedio mensual en enero de 36%, en marzo alcanzó su nivel más alto, con 39%, casi igual a la que registra ahora, 40.5%. Después declinó por dimes y diretes que pueden considerarse como errores. Su punto más bajo es en mayo, con 33%, de donde comenzó a recuperarse, primero, en forma acelerada para retomar el primer lugar y, casi al final de la contienda, disminuyó, y en las últimas encuestas apareció ligeramente arriba de su rival, pero estadísticamente empatado con él. Después del conteo “voto por voto” que anuló casillas y votos de Calderón, perdió por 0.6 pp. No aceptó su derrota y protestó con manifestaciones y bloqueos, se declaró a sí mismo presidente legítimo y consideró que perdió por un fraude.
  • Roberto Madrazo. Desbancó a sus adversarios en el pri con la amenaza de sacar a la luz la corrupción de cuantiosas fortunas. Inició con 25% a sólo tres pp de Calderón; incrementó su participación lentamente y alcanzó su máximo en abril con 27%. Después, sin crecimiento, las encuestas no reflejaron su caída, ya que temiendo ser víctima del voto útil se trató de engañar a la ciudadanía con encuestas espurias y falsas. Todavía antes de la veda de encuestas, una casa encuestadora afirmó que la elección no se decidía, ya que los candidatos estaban a tercios, empate de tres. Los votantes no creyeron las mentiras y del voto útil originado de los simpatizantes del pri -pvem fue mayor la proporción que votaron por Calderón que los que votaron por amlo.

 

Es oportuno destacar que las encuestas cumplieron cabalmente su función social de informar verazmente sobre la evolución y los cambios en las intenciones de voto. En la Gráfica 5, Cuadro 3, se observa la casi coincidencia de la intención de voto de las últimas encuestas y el resultado final de la elección. Para AMLO, la diferencia fue de sólo -0.2 pp y en porcentaje de -0.6%. A esta diferencia se le llama el margen de error y se espera que sea menor al 3%. Para Calderón fue de 2.2 pp y de 6%, este error se debe a que las encuestas no tomaron en cuenta el voto útil, la postura de los encuestadores fue reflejar fielmente la intención de voto y no hacer pronósticos. Ello abre un espacio de oportunidad a los analistas políticos y pronosticadores.

 

 

 

Elección Presidencial de 2012

  • Enrique Peña Nieto. Puntero a lo largo de toda la campaña, arrancó en primer lugar con una intención de voto en enero de 46.7%, en abril, alcanzó su máximo con 48%; en mayo, bajó a 43%, que recuperó (46%); en las últimas encuestas registró un promedio de 44%. Pocos dudaron de su triunfo.
  • Andrés Manuel López Obrador. Después de los desfiguros del 2006, arrancó en tercer sitio con una intención de voto en enero de 22%, menos de la mitad del puntero y nueve puntos debajo de la panista Josefina Vázquez Mota. En los cuatro primeros meses la campaña no despegó; en abril, registró un 23%; en mayo, alcanzó 28% y rebasó a Vázquez Mota. En junio, logró su máximo con 31%; en las últimas declinó a 28% y en la votación registró 31.6%. La diferencia con el ganador de la contienda fue de 6.6 pp. De cualquier manera, declaró que se cometió un fraude y muchos le creen.
  • Josefina Vázquez Mota. En enero, registró un 31%; logró su máximo en marzo con 32%, de ahí en adelante, una desangelada campaña que no controló, que se manejó desde los Pinos y que en la operación manejaron quienes fueron sus rivales en la contienda por la candidatura, se desinfló. En abril, registró un empate técnico con amlo, quien en mayo, subió al segundo sitio desplazándola. Su punto más bajo en junio fue de 24% y en las últimas encuestas del mes antes de la elección registró 25%. Logró una votación de 25.5%.

 

En la elección presidencial del 2012 las encuestas no lucieron y varios hablan de un fracaso. En la Gráfica 6, Cuadro 4, se observa la intención de voto de las últimas encuestas y el resultado final de la elección. Peña Nieto, quien en las últimas encuestas registró un promedio de 44%, en la votación alcanzó 38.2%, diferencia de -5.8 pp, dos veces el margen de error aceptable y un porcentaje de -15.2%. Para amlo la diferencia fue de 3.6 pp y en porcentaje de 11.4%. A sus ojos, las encuestas favorecieron al candidato del PRI y le restaron intención de voto para perjudicarlo. En ambos casos, las estimaciones fueron bastante mayores que los márgenes de error aceptados. Para Josefina Vázquez Mota las mediciones fueron buenas, las encuestas en promedio estimaron 25% y obtuvo una votación de 25.7%, diferencia de sólo 0.7 pp. y porcentaje de 2.7%. Los resultados de dicha elección afectaron el prestigio y la credibilidad de los encuestadores. En fechas recientes, los descalabros de los encuestadores se han presentado en todo el mundo. La principal defensa es la que no se cansa de repetir Roy Campos en sus reportes y presentaciones:

Advertencia: los datos aquí presentados reflejan el estado de las percepciones y estados de ánimo de la población bajo estudio solamente al momento de la aplicación de las entrevistas. Las preguntas de intención de voto o preferencia política son sólo un indicador de la situación presente en el momento de la encuesta; nada garantiza que esa situación sea la que prevalezca el día de la jornada electoral y por lo tanto los resultados no tienen por qué replicarse. (Las cursivas son mías).

 

Los encuestadores podrían emplear una leyenda más breve: “Estos resultados se obtuvieron con las mejores prácticas mundiales aceptadas por la comunidad de encuestadores calificados, en ningún caso coincidirán con la realidad, úsense bajo su propio riesgo”.

 

 

 

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