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#LOBOCONCAPERUZA: Promover la lectura ¿sin libros?    

Luis Téllez-Tejeda | 02.07.2018
#LOBOCONCAPERUZA: Promover la lectura ¿sin libros?    

Un enorme cartel en la parada de autobuses dibujaba a Winny de Puh y a un par de sus amigos jugando, un texto llama la atención al pié de los personajes: “Leer es muy divertido”. Obviamente, el popular oso y quienes lo acompañan han sido trazados por el edulcorado diseño de Walt Disney Co., que se anuncia como detentadora de los derechos reprográficos de la caricatura. El cartel se vuelve confuso cuando en su parte inferior anuncia: “Sólo en cines”. Divirtámonos leyendo, pues.

Y no, el cine y la literatura no están en lo absoluto peleados, pero ¿qué tal que el rótulo dijera, en alguno de sus espacios en blanco –que no son pocos- los títulos de las obras de A.A. Milne en el que se basó Disney para producir películas, libros para colorear, toallas, galletas y un sinfín de productos con la imagen del inocente oso?

Winny de Puh y El rincón de Puh por supuesto que son una puerta para la diversión, pero no la diversión de pastelazo y tropezón. Las historias de Christopher Robin y sus juguetes –encabezados por Puh, claro- repasan el mundo de los niños que recién adquirieron el lenguaje y están ansiosos por nombrar todo aquello que los rodea, expresar sus más profundas angustias y jugar, sobre todo jugar, con las palabras y lo que éstas pueden construir.

Divertir, en su primera acepción, significa entretener, recrear. Si a esas vamos, la mayoría de los títulos que forman los cánones literarios podrían no convenir al “diviértete leyendo” con el que se invita a la población a tomar un libro.

Hace algunos años, vimos en el mobiliario urbano a cantantes, deportistas, locutores y otras figuras públicas mostrar libros y sugerirnos divertirnos en sus páginas. Y es sólo eso, una sugerencia, pues la mayoría de ellos ni siquiera se toma la molestia de ver, menos aún de leer, el libro que porta.

         Si nos fijábamos en el material bibliográfico que promovía la farándula, ¡oh, sorpresa!, los libros carecían de título, de autor, de editorial. Quizá sólo eran cuadernos en blanco, quizá eran obras de indecible contenido y origen. Quizá a los creadores de la campaña se les olvidó que para invitar a leer, hay que ofrecer qué leer y que una forma de hacerlo es recomendando textos, poniéndolos en manos de las prominentes personas que aparecen en los anuncios de la campaña pro lectura.

         Ante las desérticas recomendaciones de algunas campañas de promoción de la lectura, volvamos al oso Puh que, en todo caso, de todos los figurantes en carteles y espectaculares para tales fines, ha sido el más adecuado para llamar la atención sobre la lectura, él mismo es parte del imaginario revelado desde las páginas de los libros. El par de libros de los que él es protagonista, están llenos de pasajes conmovedores que bien podrían funcionar para invitar a leer.

         Encontramos, por ejemplo, el poema que el oso le escribe a Christopher por su partida en el que se burla, muy a su manera, del anquilosamiento de la rima.

         Divertir, en su sentido etimológico, alude a llevar por varios caminos. Y sí, leer divierte, aunque sea a Winny de Puh, el oso que todos hemos visto-que muchos desprecian- y al que pocos han leído. 

 

 

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Luis Téllez-Tejeda (Naucalpan, México, 1983). Actualmente imparte un taller de creación literaria en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, realiza crítica sobre literatura infantil y asesora diversos proyectos de gestión cultural y de promoción de la lectura.

 



 

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