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(Antes de irme) Xipe Tótec (Nuestro Señor el Desollado)  

Annuska Angulo Rivero | 15.08.2018
(Antes de irme) Xipe Tótec (Nuestro Señor el Desollado)  

 

Son ya dos ciudades que he perdido, ésta será la tercera.

Sé lo que son las despedidas:

desollaciones en el aeropuerto, cargando maletas de 23 kilos máximo, y dudas.

 

Aquí hubo un dios cuyo ritual prometido era la piel de un prisionero. Primero le

sacaban el corazón, y ya bien muerto, un experto cirujano le desollaba de tal

forma que salía la piel toda de una pieza. El devoto a la deidad se la ponía

encima, a modo de vestidura, sin bañarse ni cambiarse por veinte días.

 

Se paseaban por las calles con la piel desollada en el equinoccio de primavera.

 

Esto para recordar que la muerte es lo que hace que regrese la vida,

o que la vida apesta.

Lo tenían muy claro.

 

Voy a perder una piel —pero yo no soy serpiente y mi piel no se separa tan fácil.

Ojalá fuera yo serpiente.

Perder es un arte difícil de dominar, y que nadie me recuerde, por favor, en

este momento de desuelle, que la serpiente es un símbolo

de la sabiduría

de la renovación

de una nueva aventura.

No soy serpiente: soy un sacrificio humano a Xipe Tótec.

 

 

La semana pasada desaparecieron a un muchacho en Iztapalapa. Se le vio por última vez siendo golpeado por unos policías cerca del metro El Rosario. Apareció unos días después, desorientado. No sabe ni cómo se llama. Así me siento yo también. “Desorientado”, dicen que está.

Cómo no.

 

No es para menos.

Es inexplicable vivir aquí.

 

Y dentro de esta ausencia de ley, de este salvajismo terrible y este

pensamiento contaminado, de este volcán sobrepoblado a punto de explotar,

irrespirable, venenoso, furioso,

coexisten una libertad y una belleza extraña que no sé cómo explicar.

 

Muchos Méxicos se han vuelto ahora mi piel.

Los viajes en carretera cuando empiezan las lluvias y parece que un velo

transparente y verde se ha posado sobre la tierra desnuda.

El Popo y el Izta,

y esta altura que nos hace a todos reyes y reinas, príncipes y princesas. E

ste caos preciso, esta ciudad deshilachada.

Las grietas (las nuevas y las de siempre).

Los temblores, los terremotos, vivir cerca de la falla.

 

La Facultad de Filosofía y Letras, la Samuel Ramos y la Biblioteca Central.

La casa de Talina.

La casa de Sophie.

La casa de Yaiza.

Miriam, Yugoslavia, mis amadas amigas.

 

17 años de formar redes, amistades, círculos concéntricos de personas

que abrigan la cotidianeidad.

 

México

es una piel gruesa, muy pegada.

La piel forma parte de la estructura del cuerpo. Lo sujeta.

 

Me estoy volviendo amorfa. La totalidad significante

se está yendo a la chingada.

 

La cosa es que aquí no hay mar. Y yo soy de mar. EP

 

 

_______

Annuska Angulo Rivero es escritora, periodista, traductora y editora. Es autora de libros para niños como Lo que mi tío piensa de Cristóbal Colón (2005) y Blancanieves en el metro (2016), y de la novela El misterio del lago olvidado (2007). También es coautora, con Miriam Mabel Martínez, del libro de ensayos El mensaje está en el tejido (2016). Twitter: @nuxka

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