youtube pinterest twitter facebook

#Ayuujk:La tradición oral: de la memoria al libro

Yásnaya Aguilar | 22.10.2018
#Ayuujk:La tradición oral: de la memoria al libro
#Ayuujk es el blog de Yásnaya Aguilar Gil en Este País

Los textos de la tradición oral viven, no en la voz, sino en la memoria de las personas, de personas con características particulares que en cada cultura cambian. Conocer y sobre todo recitar estos textos implica condiciones y rituales que cambian también transculturalmente. La oralización concreta, el hecho performático de oralizar un texto de la tradición oral, equivaldría, diferencias guardadas, a la lectura en voz alta de un texto de la tradición escrita. Mientras que estos textos viven en el soporte gráfico que es la escritura, los textos de la tradición oral viven en el soporte que es la memoria. Por esta razón, prefiero llamarlos textos de la tradición mnemónica.

El hecho de que estos textos vivan en la memoria de muchas personas los somete a una característica intrínseca: están siendo permanentemente moldeados por el funcionamiento de la memoria de cada persona que descarta y reconstruye, por la pertinencia y los significados culturales de cada uno de sus componentes que, al reconfigurarse, afectan la estructura del texto. Aquello que no cambia, el edificio de significados, el contenido que permanece de un ejecutor a otro, de una memoria a otra, esa abstracción colectiva, es lo que subyace a un texto de esta tradición: un texto siempre abierto a la recreación o, si no fuera inapropiado decirlo, a la reescritura.

La diferencia de los géneros textuales también cambia. Por ejemplo, la distinción entre mitos, leyendas y cuentos puede, tal vez, sostenerse sólo en español. La tipología de la tradición oral aún no ha sido suficientemente estudiada y creo que funciona de manera distinta en cada lengua y cultura.

En este contexto, realizar libros que recopilan textos de la tradición oral suponen un arduo trabajo que involucra diferentes capas de traducción, de mudanza entre distintos sistemas: de la memoria a la escritura, de la naturaleza cambiante a la fijación. Si un texto oral siempre cambia, casi por definición, entonces atraparlo en grafías nos da sólo una instantánea y no una película del transcurrir de ese tipo de textos. Nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas de la tradición oral. Transcribir un texto de esta tradición sería algo equivalente a transcribir una sola lectura en voz alta de un texto escrito. Una narración transcrita no captura más que una de las vidas del mismo texto, pues el texto de la tradición oral vive en todas sus versiones. Habrá que considerar también que la ejecución que habrá hecho el narrador de estos cuentos al antropólogo que los recopila, dista, en muchos casos, de los tiempos y espacios tradicionales en los que estos textos se ejecutan.

Las narraciones de la tradición oral pasan de la memoria de los narradores al libro y a la escritura, del espacio tradicional de transmisión al diario de campo o la grabadora del registrador, de la transcripción a la reescritura, de la creación y la autoría colectiva a la firma de un compilador, de la escucha en grupo a la lectura individual de un libro. Transmutaciones múltiples. ¿Qué es entonces lo que se compila cuando compilamos textos de tradición oral? Una recreación, transmutaciones. ¿Qué sucederá cuando las lenguas y los espacios de transmisión tradicionales de estas narrativas, que muy pocos están rescatando y fortaleciendo, se extingan, como ya está sucediendo a pasos apresurados? Por lo menos, vivirán de algún modo, transfigurados y fijados, en la tradición escrita.

 

 

Más de este autor