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El nuevo reto energético

Pedro Joaquín Coldwell | 01.09.2015

Con la aprobación de la reforma constitucional y las leyes secundarias, México dio un gran paso para superar su principal reto en materia de energía. El antiguo modelo limitó las inversiones y generó una excesiva carga para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad. Ambas empresas tenían restricciones para asociarse y, aunque el Estado realizó fuertes inversiones, estas resultaron insuficientes para cubrir las necesidades de capital y tecnología de punta. México, que en otro momento se distinguió a nivel mundial por sus recursos energéticos, estaba al borde de convertirse en un importador neto de energía.

Una vez aprobado el marco jurídico, el reto actual es la implementación de la reforma energética. Básicamente, poner en marcha los nuevos mercados en las industrias de electricidad e hidrocarburos, en los que empresas públicas y privadas compitan en igualdad de condiciones, con reglas claras y transparentes.

El pasado mes de julio, la Comisión Nacional de Hidrocarburos concluyó la primera licitación de las cinco que componen la Ronda Uno. Se concursaron 14 bloques para realizar actividades de exploración en las costas de Veracruz, Tabasco y Campeche. El Estado mexicano fijó los porcentajes mínimos de utilidad y adjudicó dos bloques a un consorcio ganador, integrado por la empresa de origen mexicano Sierra Oil & Gas, la estadounidense Talos Energy y la inglesa Premier Oil.

Aun cuando los resultados fueron menores a los esperados, el evento trasciende por su significado histórico: por primera vez en casi ocho décadas, habrá nuevas empresas que aportarán capital y tecnología para explorar y, eventualmente, extraer crudo, que se sumará a la producción nacional.

Esta primera licitación transcurrió bajo los más altos estándares de transparencia y las mejores prácticas internacionales. Participaron múltiples instancias gubernamentales, lo que aseguró que no hubiera criterios discrecionales. Las sesiones para decidir el proceso se transmitieron en tiempo real por internet y la declaración de ganadores también estuvo abierta a los medios de comunicación.

México cuenta ahora con un sistema licitatorio de talla internacional que garantiza certeza a las inversiones. Esta primera licitación marca un precedente y se coloca como referente. En septiembre, se declararán los ganadores para áreas de extracción en aguas someras, y en diciembre, los de campos terrestres.

Una vez que concluya la Ronda Uno, nuestro país tendrá un mercado de hidrocarburos en formación, un ecosistema industrial diversificado, con empresas de diferentes dimensiones. La perspectiva a 2018 es realizar cuatro rondas de licitaciones, con 670 áreas de exploración y 244 campos para extracción en los estados de Chiapas, Coahuila, Hidalgo, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

Con la entrada de nuevos participantes al sector, se busca impulsar mercados asociados e incentivar la creación de empleos en toda la cadena de valor: desde el transporte y almacenamiento de combustibles, o la transformación y producción de petroquímicos y fertilizantes, hasta la construcción de viviendas en las zonas petroleras.

En materia de electricidad, este año se hacen los preparativos para crear el nuevo mercado eléctrico mayorista, en el cual se realizarán subastas y contratos de largo plazo a partir de 2016. Los consumidores calificados podrán adquirir la energía del suministrador que más les convenga y por lo menos el cinco por ciento de su consumo deberá provenir de fuentes limpias. Una mayor oferta requerirá de la ampliación y modernización de las redes de transmisión y distribución.

México se encamina a participar como una nación moderna en los mercados energéticos globales.

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Pedro Joaquín Coldwell es secretario de Energía.