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#Ayuujk: ¿Si hablas una lengua indígena entonces eres indígena?

Blog de la semana

Yásnaya Aguilar | 26.11.2018
#Ayuujk: ¿Si hablas una lengua indígena entonces eres indígena?
#Ayuujk es el blog de Yásnaya Aguilar Gil en Este País

La categoría indígena es una categoría creada por el estado mexicano. Es el estado mexicano el que necesita, por principio, de esa categorización. Los procesos identitarios de las personas que el estado ha clasificado como “indígenas” se han llevado a cabo de maneras mucho más complejas, o incluso se han llevado a cabo fuera de esa categoría. Así, podemos encontrar personas que hablan lenguas indígenas que no se reconocen como tales y personas para las cuáles establecer otros contrastes es más significativo. En las fronteras entre las tierras mixes y zapotecas, el contraste entre el mundo mixe y el mundo zapoteco puede estar jugando un papel más importante en la configuración de la experiencia identitaria de algunos niños que el contraste indígena-mestizo.

Sin embargo, no podemos escapar a esa clasificación. Tarde o temprano nos enfrentamos a la estructura que soporta la categoría indígena y a la categoría mestizo. Como estructura de poder, está siempre operando sobre las experiencias, la vida y los cuerpos de aquellas personas que han sido clasificadas de un modo o de otro. Existen programas de gobierno, políticas públicas, becas, concursos, sistemas educativos -por poner algunos ejemplos- diseñados desde el gobierno que hacen una distinción binaria entre indígenas y mestizos, ocultando tras ambas categorías una realidad compleja y contrastante.

La aplicación concreta y cotidiana de estas categorías necesita dotar al estado de elementos para ejecutar la clasificación, para saber si es posible darte una beca, si puedes solicitar la participación en determinado concurso y optar por algún apoyo gubernamental. Legalmente, es el criterio de auto adscripción el que debería utilizarse, basta con considerarse perteneciente a algún pueblo indígena para que el estado te reconozca como tal. Este criterio podría abrir la posibilidad de que alguien se auto adscriba como indígena cuando no lo es, pero se asume que en un sistema racista la tendencia es más bien la contraria. En el día a día, ejecutar la clasificación se complica y al observar la manera en el que se hacen los conteos oficiales y se arrojan los datos estadísticos, el criterio de auto adscripción no está funcionando. El estado mexicano se ha basado más bien en el criterio lingüístico; durante mucho tiempo el número de hablantes de lenguas indígenas se ha equiparado con el número de indígenas en el país. Hay que considerar que la discriminación y la exclusión sistemática ha hecho que sean muy pocas las personas que deseen o puedan aprender una lengua indígena como segunda lengua, de modo que el criterio lingüístico es el que se ha utilizado como el más confiable.

Los criterios oficiales para determinar si una persona es indígena o no cambian según el estado al que se pertenece, mientras que en países como Canadá la llamada “cuota de sangre” se utiliza como criterio, en otros como México en donde el resto de la población se clasifica como mestiza, la lengua parece ser el factor más importante. En Canadá, una persona que haya adquirido la lengua indígena de su madre, pero tenga un padre no indígena se enfrentará con dudas sobre ser clasificado como tal, dado el peso de la cuota de sangre; en un país como México ese mismo tipo de persona no tendrá problemas en ser considerada indígena para el estado mexicano dado que habla una lengua indígena. Por el contrario, una persona que no habla lengua indígena, pero es hija de padres indígenas que sí la hablan no tendrá problemas en ser considerada 100% indígena en Canadá, pero su adscripción como indígena enfrentaría serias dudas para el estado mexicano.

Cualquier criterio presenta diferentes problemas y es sabido que más allá de los criterios que usan los estados, en los imaginarios sociales, la categoría “indígena” se ha unido a una serie de características necesarias de cumplir, si escapas a alguna de ellas hay una negación gradual a incluirte en esa categoría: rasgos físicos como el color de la piel, comportamientos sociales, maneras de gestionar la vida en común, vestimenta, alimentación, poder adquisitivo entre otros son utilizados como métodos de evaluación cotidiana. Hace unos días, Yalitza Aparicio, la actriz mixteca que protagoniza la cinta Roma dirigida por Alfonso Cuarón, participó en una sesión de fotos de una revista de moda vistiendo ropa de diseñadores europeos que, en cierto imaginario no debe vestir una indígena; los comentarios que leí reflejan esa sanción social que se ejerce para quien no cumple con los rasgos que la categoría monolítica “indígena” debe cumplir. Esta misma sanción social se ejerce contra quien no habla una lengua indígena, aunque esas personas se auto adscriban como tal y aunque ambos padres sean hablantes de una lengua indígena; en ciertos círculos se concibe como si no fueran lo suficientemente indígenas o no lo fueran en absoluto.

Lamentablemente, en un par de situaciones en mi vida he tenido que demostrar que pertenezco al pueblo mixe, y por lo tanto soy indígena ante el estado mexicano, por medio de emitir un breve discurso improvisado en mi lengua materna. La situación fue en cierto grado humillante: tener que hablar en mixe ante personas que tenían la facultad de darme o no una beca para que ellos tuvieran la seguridad de que aquello que salía de mi boca eran palabras suficientemente extrañas como para clasificarme como indígena. Yo estaba segura que ellos no podían entenderme, y aún más, si no lo dijera mi solicitud, no hubieran podido distinguir si lo que yo hablaba era mixe, zoque o totonaco; les daba igual, sólo querían verme y escucharme hablar de manera fluida en algo que para ellos sonara a lengua indígena, como si tras esa categoría no existieran lenguas radicalmente distintas entre sí. Seguramente, algo en mis características los hacía dudar y hacerme hablar les daba una seguridad para considerarme como candidata para recibir una beca para indígenas. Era entonces muy joven, pero entendí el peso del criterio lingüístico y decidí que bajo las circunstancias actuales no concursaría ya más por becas para indígenas, hacerlo significaba aceptar tal clasificación y sus implicaciones.

El peso del criterio lingüístico es muy importante en la manera en la que opera el estado mexicano y se traduce en una lógica perversa: el estado mexicano ha combatido la existencia misma de las lenguas indígenas, pero usa el criterio lingüístico, principalmente, para clasificarte como indígena. El estado te arrebata la lengua, pero te pide que la hables para reconocerte derechos.

Por fortuna, más allá de clasificaciones políticas como indígena-mestizo, experimentamos fenómenos identitarios más ricos y complejos a pesar de que esas categorías monolíticas sigan ocultando una gran diversidad y sigan moldeando mucho de nuestra vida política como pueblos y mucho de nuestra vida cotidiana como personas. Ser clasificado como indígena por el estado mexicano es una cosa, ser mixe, zapoteco, guarijío, seri, tepehuano o tepehua, por fortuna, es otra cosa.

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