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#PoliedroDigital: Mantarraya Ediciones, la perenne batalla contra molinos de viento

Mario Alberto Medrano González | 14.12.2018
#PoliedroDigital: Mantarraya Ediciones, la perenne batalla contra molinos de viento
Durante varios años, “Poliedro” fue la sección principal de las centrales de la revista Este País. Con el propósito de honrar a esa tradición impresa y renacer como EP en línea, hemos nombrado “Poliedro Digital” al blog semanal de la Redacción que, al tener diversos colaboradores, es como ese cuerpo geométrico de “muchas caras”.

Con el principal objetivo de impulsar a jóvenes escritores mexicanos, Mantarraya Ediciones ha forjado una urdimbre de noveles voces en español a lo largo de más de quince años dentro del panorama editorial en México. Con 63 títulos dentro de su catálogo, este sello independiente busca seguir dando la batalla con nuevos proyectos.

Desde su centro de operaciones, Hostería La Bota, Antonio y Adrián Calera Grobet, directores y editores de Mantarraya, y Gerardo Grande, coeditor, platican sobre algunos de los bosquejos que tiene para el futuro próximo con la editorial. A decir de Antonio, el largo aliento de Mantarraya se debe un poco a la necedad y el tesón de quienes la dirigen. “Es como pelear contra molinos de viento”, aseguro Antonio.

Ante la pregunta de por qué dedicar este espacio editorial, primordialmente, para publicar la ópera primera de autores nacionales, Antonio Calera Grobet responde, sin ambages, “la respuesta es sencilla, acaso sea un empecinamiento inútil, una pasión acaso estúpida para muchos, pero fundamental”.

Gerardo Grande, quien también forma parte de los autores de Mantarraya, asegura que esta editorial es fundamental porque siempre está en la coyuntura, siempre busca estar en contacto con las voces emergentes. “Mantarraya es de las poquísimas editoriales que llevan muchos años dándole espacio al primer libro de un autor joven, eso es complicado, porque regularmente el primer libro lo publicas con una editorial independiente mucho más pequeña, incluso te lo pagas.

Creo yo que, lo digo como autor, el poeta no tiene que pagar, si lo hace está bien, ni un centavo porque lo publiquen, y Mantarraya no pide nada, al contrario, va en búsqueda creadores jóvenes y los lanza. La mayoría de los creadores han sido grandes aciertos, entonces yo creo que esas son de las ventajas de este sello. Mantenerse el tiempo que lo ha hecho este sello es complicado”.

Entre los autores que componen a Mantarraya se encuentran Camila Krauss, con su libro de poesía En la púas de un teclado, América Pacheco, con su libro de cuentos Pasajera en trance, Luis Felipe Fabre, con Una temporada en el Mictlán, la antología poética Querido: homenaje a Juan Gabriel, en la que participan autores como Dolores Dorantes, Pablo Soler Frost, Inti García Santamaría, Jorge Betanzos, Maricela Guerrero y María Rivera, Alejandro Tarrab, con el libro de ensayo Caída del Búfalo sin nombre –en coedición con Malpaís Ediciones-, Feli Dávalos, con el libro de poesía Mongolia –coedición con Editorial Bonobos-, Martha Mega, con el libro de poesía Vergüenza, Diego Espíritu, con el libro de poesía Poemas Panks para community managers, Genaro Ruiz de Chávez Oviedo, con el libro de poesía Anidar el relámpago, entre otros.

Al inquirir a los editores sobre la predilección de la poesía, no dudan en responder. “Porque es la más inherente a todas las demás; por ejemplo, tú cuando ves a François Truffaut, lo ves porque tiene poesía. La primera vez que escuchaste a Serguéi Rajmáninov​, lo escuchaste porque tiene poesía.

La poiesis, en el sentido más profundo del término, tiene que ver con la creación, es decir, no era la mímesis que era la copia, y no es la poesía entendida en verso, porque la poesía es ese halo que es la verdad de todos los hombres, la poesía como la entendieron los románticos y los surrealistas. La poesía es la forma de cambiar el mundo, de salvar la vida, lo decía Rimbaud”, afirma Antonio.

La andanada de ideas deviene en proyectos muy interesante. En la mente de los creadores de Mantarraya está la firme intención de ampliar el radio de acción de este sello. Adrián asegura que ahora quieren sumergirse en el arte gráfico. “Lo que estamos planeando ahora es hacer gráfica. Vamos a empecinarnos en las artes gráficas porque nos interesa ese fulgor que tenía la imagen, que además es universal, esa imagen con carga de sentido hasta político, pero queremos ligarnos con la gente, como lo hace Francisco Toledo en Oaxaca”.

El ánimo de universalidad y multiculturalidad que tiene todo el engranaje compuesto por La Bota, Mantarraya y La Chula se verá reflejado en una serie de publicaciones bilingües. “Estamos trabajando en un proyecto que a mí me entusiasma mucho. Queremos hacer una antología de nuestros algunos de nuestros autores, juntar dos o tres poemas de cada uno y traducirlos al inglés, entonces poder decir a quienes nos visitan en La Bota y a quienes no leen desde Mantarraya: ésta es la muestra de los que somos”, afirma Adrián.

Gerardo Grande adelanta que en próximamente Mantarraya lanzará un libro dionisiaco, una antología cuya columna vertebral será el trago y todo a su alrededor de la bohemia. “Además de las apuestas que ha tenido Mantarraya con autores Luis Felipe Fabre, Eduardo Milán y Yaxkin Melchy, también se ha interesado en el trabajo de artistas visuales: tenemos libros con bocetos de Daniel Lezama y Demián Flores. Actualmente, estamos preparando un libro sobre el trago, se van a reunir autores reconocidos y otros más jóvenes con textos que van dirigidos al mundo del alcohol. Una gran oda, canto y homenaje al trago”, concluye el también poeta.

 

 

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Mario Alberto Medrano González es periodista y escritor. Estudió Ciencias de la Comunicación, especializándose en Periodismo, en la FES Acatlán (UNAM). Colabora en diferentes medios impresos y electrónicos. Su poesía ha aparecido en diversas antologías publicadas en varios estados del país.

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