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#Ayuujk: Voces del Zempoaltépetl

El tiempo profano y el tiempo sagrado de las palabras

Yásnaya Aguilar | 31.12.2018
#Ayuujk: Voces del Zempoaltépetl
#Ayuujk es el blog de Yásnaya Aguilar Gil en Este País

Pienso en la función poética como en el tiempo sagrado de la lengua, el tiempo extraordinario en el que las palabras apuntan a otra función, a otra dirección. Pero pienso también en todos los mecanismos concretos que hacen surgir el efecto poético en el que las palabras adquieren una función distinta a la cotidiana. ¿Qué tratamientos gramaticales, semánticos y pragmáticos atraviesan las palabras para resurgir ejerciendo una tarea poética? Las palabras de siempre, de diario, pueden adquirir nuevos significados en el mundo de los efectos estéticos. Las poéticas han compendiado los mecanismos a los que las lenguas de la tradición occidental son sometidas para renacer poesía. Sin embargo, dada la gran cantidad de las lenguas en el mundo, las poéticas conocidas aún no dan cuenta del mar de mecanismos utilizados por las lenguas del mundo.

La tradición mixe, como sucede con muchas de las lenguas mesoamericanas, utiliza la construcción de difrasismos como uno de los mecanismos principales que crean el efecto de que la lengua se halla fuera del tiempo profano. Los difrasismos se crean yuxtaponiendo dos frases, dos palabras que al aparecer unidas crean un tercer sentido poético muchas veces alejado del sentido original que ambas tendrían por separado. En el tiempo profano de la lengua cotidiana puedo utilizar el verbo jujky’ät para decir “vivir/ habitar”, Nkäjpjotp ëjts njujky’äty (vivo/habito en mi pueblo); en el mismo uso cotidiano existe la palabra para sentarse tsëën y la palabra para pararse “tan”. Estas dos últimas palabras pueden unirse en un difrasismo para crear “tsëë-tan” que ya en conjunto significa “vivir o habitar” pero en función poética, literalmente “pararse-sentarse”. Para decirlo de modo póetico diría entonces “me siento-me paro en mi pueblo” que correspondería al “vivo/habito en mi pueblo” del habla cotidiana. En el mixe actual, las posibilidades para crear difrasismos son potencialmente infinitas, si bien un gran repertorio se encuentra altamente rutinizado. Entre mayor sea el número de difrasismos y más arcaicos sean, mayor será el efecto poético del habla.

El mundo de lo poético no puede desligarse del tiempo extraordinario del ritual y es en situaciones ligadas a los distintos rituales en que el discurso se desdobla y las palabras simples comienzan a aparecer en difrasismos poéticos. La oración cotidiana “vivo en mi pueblo” se convierte entonces, en el correspondiente mundo poético en “me siento-me paro en mi pueblo-mi campana”. Ambas son referencialmente la misma oración pero cada una habita en mundos discursivos distintos, la segunda oración habita el tiempo extraordinario de la lengua, el tiempo poético.

Además de los espacios rituales que licencian la aparición de los difrasismos y sus usos sociales, los emisores de esta lengua transtornada en poesía deben cumplir con ciertas características. No basta que alguien domine el amplio inventario de los difrasismos, el secreto de su mecanismo y el ritmo hipnotizante con el que se recita, es necesario tener cierta edad, la edad que permite haberse visto involucrado en rituales personales y comunitarios, rituales en las entrañas de las montañas que convocan el habla poética en medio de las cuevas y los bosques. Tanto mejor si se trata de un especialista del ritual. Los servicios que se han dado en el gobierno comunitario también son importantes para ejercer la función poética de los difrasismos en mixe.

Más allá de la figura del escritor al modo de la tradición literaria occidental, los especialistas del habla poética se hallan cerca del ritual y lejos de las editoriales. ¿Qué posibilidades hay de que un especialista del habla poética en mixe publique un libro? Escasas. Pero ha sucedido, un especialista en el arte del difrasismo poético del mixe de mi comunidad, Federico Villnueva Damián, publicó en una edición cuidada por él mismo el libro E’px yukp y’ää y’ayuujk/ Voces del Zempoaltépetl. El título contiene ya un difrasismo: ää-ayuujk, boca-palabra, la boca-palabra de la Montaña Veinte, el de la cuenta completa, la montaña sagrada.

Esta autoedición me parece extraordinaria en muchos sentidos, la tradición del habla poética de los difrasismos se encuentra con la tradición del libro. No es la transcripción de un antropólogo el que se plasma en este libro, es la versión que un especialista de la palabra ayuujk plasma en un formato gráfico. Las piezas-muestra del mixe en función poética fueron compuestas, transcritas en mixe y traducidas al castellano por él mismo. Un caso inédito. El libro se acompaña de extraordinarias fotografías y un soporte digno, como los libros de fotografía al que el autor es tan afecto. Abro el libro y su singularidad es ya una invitación, leo y recuerdo los difrasismos, esa forma extraordinaria de la palabra, que desgranó la boca-la palabra del autor en mi comunidad y que le he escuchado desde niña. Pocas personas hemos tenido esta fortuna. Tyoskujuyëp.

 

 

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