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  Recomendaciones y reseñas

José Roberto Mendirichaga, Paola Velasco y Jorge Comensal | 01.09.2015
  Recomendaciones y reseñas

Recomendaciones

Es esta una crónica periodística muy completa sobre la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, ocurrida la noche del 26 de septiembre de 2014. Illades analiza el contexto social del estado de Guerrero, habla de las escuelas normales, repasa minuciosamente los hechos del día en cuestión e incluye una entrevista con John DeHaan, experto en química forense, quien da su opinión sobre la teoría de que los normalistas fueron quemados. La noche más triste está hecho “con la idea de reconstruir y nunca olvidar una de las calamidades más grandes de los últimos años”, explica el autor. “Es por esto que escribo este libro: para buscar entender las causas y motivos que hicieron posible que 43 personas desaparecieran sin dejar rastro; para entender qué sucedió y cómo, y para no olvidarlo”. Esta es, pues, la historia detrás de la noche más triste.

Redacción Este País

 

Esta obra coordinada por Leonor Ludlow analiza el crédito eclesiástico y mercantil de 1780 a 1850; la formación del primer sistema bancario (1860-1920); la banca en el periodo revolucionario (1913-1920); la construcción del sistema bancario en el siglo XX (1920-1970) con banqueros públicos y privados como Eduardo Villaseñor, Salvador Ugarte, Agustín Legorreta, Manuel Espinosa Yglesias y Miguel Mancera, y lo relativo a microcrédito y banca a futuro. El libro ofrece amplias fichas de los “personajes que contribuyeron a la construcción del sistema financiero del México de hoy”. Con Ludlow colaboraron, entre otros, Enrique Cárdenas Sánchez, Eduardo Flores Clair, Leticia Gamboa Ojeda, Carlos Marichal, Josefina Moguel, Dorothy Tanck de Estrada y Verónica Zárate Toscano. Se trata de un libro especialmente útil para quienes se mueven en el mundo de los negocios, la banca y las finanzas.

José Roberto Mendirichaga

 

Oscar Wilde sugería llevar el diario de otro y no el de uno mismo, pues poco hay más difícil que juzgar la propia vida. Más allá del inevitable voyeurismo que despierta toda autobiografía, en Una vida ejemplar resalta la autenticidad de la voz de Art Pepper, el saxo alto más destacado en la historia del instrumento luego del monstruo que se llamó Charlie Parker. Con brutal insolencia, sin alardes ni autocompasión, Pepper narra sus adicciones al alcohol y a la heroína, sus repetidos ingresos a la cárcel, la lucha contra sus demonios y su abandono a ellos, con la misma intensidad que imprime a su música, a la fluidez envolvente y tersa en la que es tan fácil dejarse ir. En su desconsuelo, nos deja comprender al músico mirándole las entrañas al mismo tiempo que nos ofrece —y de primera mano— un recuento del jazz estadounidense de las décadas de 1940 a 1980, de la vida de sus músicos y la metamorfosis de su cultura.

Paola Velasco

 

Reseña

 

Después de 14 años de maduración, las palabras dictadas por Fernando González Gortázar en la Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal de la Facultad de Arquitectura de la unam se convirtieron en un libro sabroso e inusual; sabroso gracias al tono íntimo y desenfadado, y a la abundancia de anécdotas y ejemplos que dan color a las ideas expuestas por el autor; inusual porque no se apega a los cánones de la especialización contemporánea: Arquitectura: Pensamiento y creación es una cátedra de arquitectura, pero también es un discurso filosófico, un manifiesto estético, una lección de urbanismo, un homenaje a maestros como Luis Barragán e Ignacio Díaz Morales, y un compendio de sabiduría ambiental.

Llamo “sabiduría ambiental” a esa cualidad de González Gortázar de pensar la creación artística en su contexto social y ecológico, a la búsqueda de una composición armoniosa entre lo que ya existe (el ambiente natural, el emplazamiento citadino) y la creación humana —escultura, construcción o ciudad. Ante la epidemia igualadora de la globalización, que hace que todos los centros comerciales y distritos financieros del mundo sean cada vez más parecidos, González Gortázar afirma: “La buena arquitectura es la que brota de la tierra, de la selva como una orquídea o como una ceiba, de las peñas como un cacto”. A la par de afirmaciones líricas como esta, celebra ejemplos concretos como las casas yucatecas tradicionales, perfectas para colgar hamacas y mantenerse frescas, a diferencia de las casas estilo Infonavit, perfectas para rostizar a sus habitantes durante el verano.

En este país (en México, mas no en esta revista) abunda la necedad ambiental, manifiesta en casos como el de la Ley de Tierras Ociosas, que estimuló la deforestación desenfrenada, o en la localización de la capital: “Si alguien se pusiera a buscar el peor lugar para construir una gran metrópoli, elegiría la cuenca de México” debido a su carencia de desagüe natural, a su falta de renovación de aire, a su suelo gelatinoso, etcétera. Al reflexionar sobre estas críticas, cada lector podrá encontrar sus ejemplos favoritos de disfuncionalidad arquitectónica (el mío es la rampa en espiral de la estación de metrobús Ciudad Universitaria, concebida para torturar al estudiante que lleva prisa, que está exhausto tras un examen o que desea mojarse lo menos posible bajo la lluvia).

Arquitectura: Pensamiento y creación me parece una obra de interés general, en el mejor sentido del término: es accesible y provechosa para cualquier lector, sin ningún sacrificio de profundidad. Sin embargo, es preciso hacer una advertencia: este libro puede causar efectos secundarios (jaquecas, mareos, arritmias cardiacas) en el lector acostumbrado al sofisticado desapego de los autores posmodernos. El nihilista incluso podría sufrir convulsiones ante la defensa apasionada de valores como “la verdad, la justicia, la belleza” en la cuarta sesión de la cátedra. En respuesta a una pregunta del auditorio, el autor se atreve a decir: “lo que necesitamos es menos teoría y más voluntad de soñar” (acaso no sea casual el parecido físico entre González Gortázar y el don Quijote de Gustave Doré). Para poder apreciar las ideas de este texto, es preciso suspender el cinismo corrosivo, porque González Gortázar habla del pensamiento y la creación con absoluta persuasión, como categorías centrales de la plenitud humana.

Por último, vale la pena mencionar que el libro incluye numerosos dibujos del autor, organizados cronológicamente en los márgenes por la estupenda diseñadora Laura Esponda Aguilar. Entre las ilustraciones podemos encontrar desde el mango de unas tijeras hasta un autorretrato, pasando por numerosos bocetos de esculturas y planos arquitectónicos; en todas ellas se percibe la congruencia entre lo que González Gortázar hace y lo que piensa, lo cual es una rara y enorme virtud.

Jorge Comensal

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