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¿Me permiten ser monolingüe en mixe?

El cómodo monolingüismo y el monolingüismo incómodo

Yásnaya Aguilar | 24.09.2015
¿Me permiten ser monolingüe en mixe?

Hace algunas semanas, Parametría, una empresa que ofrece servicios de análisis de opinión, publicó los resultados de una encuesta llamada “Percepción sobre las comunidades indígenas en México” en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebró el 9 de agosto. El mismo planteamiento de las preguntas daría para un análisis interesante de sus propias implicaciones:

  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que los pueblos indígenas elijan sus autoridades de acuerdo con sus usos y costumbres?
  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que los pueblos indígenas no permitan que en sus comunidades haya una religión diferente a la católica?
  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que los pueblos indígenas limiten la participación de las mujeres en los cargos de gobierno?
  • En su opinión, ¿la palabra “indio” en México se usa de manera discriminatoria o es parte del vocabulario normal del mexicano?

 

Los resultados de estas preguntas se presentaron como la “opinión de los mexicanos”. Me pregunto si la muestra incluyó a todos, aun a los pueblos indígenas, y si fueron planteadas en otras lenguas distintas del español. Tal vez no, tal vez los mexicanos son distintos de las personas que pertenecemos a alguno de los pueblos indígenas del país.

También me pregunto si, con el casi nulo conocimiento que “los mexicanos” tienen sobre el funcionamiento de los muy distintos sistemas políticos de los pueblos indígenas, los resultados de la primera pregunta puedan ser significativos. Existen comunidades indígenas que tienen el control de los municipios pero otros no, muchos utilizan sistemas normativos propios (muy distinto a “usos y costumbres”) y muchos otros eligen autoridades municipales por medio del sistema de partidos políticos. ¿A qué se referirá entonces la primera pregunta? ¿Qué generalizaciones perpetúa?

Lo mismo puede decirse de las dos siguientes: se asume que en todos los pueblos indígenas se prohibe cualquier otra religión que no sea la católica y enfatiza la mentira de que solo en los pueblos indígenas hay intolerancia religiosa. En cuanto a la participación de las mujeres, la generalización ofende, hace parecer que impedir la participación política de las mujeres es un rasgo inherente a los pueblos indígenas. Me pregunto si el sistema político de partidos ya ha resuelto sus problemas al respecto.

Las implicaciones del planteamiento de las preguntas puede, tal vez, parecer más si las reformulamos de una manera distinta:

  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que los mexicanos elijan sus autoridades de acuerdo con sus usos y costumbres llamado “partidos políticos”?
  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que la sociedad mexicana y los medios de comunicación privilegien solo a la religión católica?
  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que el sistema político mexicano limite la participación de las mujeres en los cargos de gobierno?
  • En su opinión, ¿la palabra “mestizo” en México se usa de manera discriminatoria o es parte del vocabulario normal del mexicano?

 

Las preguntas en sentido contrario también tienen sentido, valga la redundancia, o deberían tenerlo. Sin embargo, una de las preguntas en especial me desencadenó reflexiones sobre el derecho a hablar una lengua y los contextos en los que esto se plantea:

  • ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con que los pueblos indígenas hablen solo su lengua materna y no español?

 

El resultado de esta pregunta dio pie a que diversos diarios publicaran notas con títulos como el siguiente: “Mayoría de mexicanos, en desacuerdo con que indígenas solo hablen su lengua materna”. Según la encuesta, el 68% de los mexicanos (ignoramos si la muestra incluye hablantes monolingües de lenguas indígenas o no) cree que el monolingüismo es indeseable. Lo peculiar del caso es que pareciera que esta condena al monolingüismo solo aplica en el caso en el que la lengua materna sea una lengua indígena. ¿Qué opinan sobre el monolingüismo en español? ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que la mayoría de los mexicanos solo hable su lengua materna, el español? Mientras que la mayor parte de los hablantes de lenguas indígenas somos bilingües, la mayor parte de los mexicanos son monolingües en español.

El hecho de que en México el monolingüismo permitido, el monolingüismo cómodo sea el del español nos habla de las relaciones de poder que se han establecido entre los pueblos y el Estado mexicano. Siendo el español la lengua que utiliza y respalda el Estado, se relaciona con mejores oportunidades y con mejor calidad de vida y esto solo refleja, no una superioridad intrínseca al español, sino la discriminación y el combate abierto hacia las lenguas indígenas durante mucho tiempo.

¿Cuál es la pertinencia de plantear esa pregunta? ¿Sería posible preguntar, por ejemplo, si los mexicanos están de acuerdo en que los holandeses hablen solo su lengua matera y no el español? Plantear esta pregunta parecería un absurdo. Si los pueblos indígenas pudieran ejercer autonomía sobre sus sistemas educativos y pudieran utilizar su lengua como lengua de instrucción en las escuelas, si pudieran acceder al conocimiento propio y de otros pueblos a través de sus lenguas, si pudieran contar con la opción de elegir otras lenguas para aprenderlas como segunda lengua (español, inglés, zapoteco) y métodos adecuados para hacerlo, tal vez la pregunta planteada por Parimetría sonaría absurda.

Otro factor que no considera la encuesta es que un gran porcentaje de personas pertencientes a pueblos indígenas tienen por lengua materna al español. Lengua materna y lengua indígena no son sinónimos. Cada vez más, en gran medida como consecuencia de las políticas lingüísticas, se incrementa el porcentaje de comunidades indígenas cuya lengua materna es el español. Se trata en todo caso de un monolingüismo deseable pues se relaciona con la dinámica que, sobre todo en el siglo XX, impulsó el gobierno mexicano.

El monoligüismo es cognitivamente equivalente ya sea en español o en mixe. Pero socialmente los dados están cargados. Históricamente, el Estado mexicano ha impulsado durante mucho tiempo una política de castellanización obligatoria y de desaparición de las lenguas indígenas, de manera que la sociedad mexicana se convierta cada vez más en una sociedad monolingüe en español. En ciertas comunidades zapotecas de la sierra de Oaxaca era común encontrar personas que hablaban zapoteco, mixe y español, sus hijos aprendieron solo zapoteco y español y lo nietos son monlingües de español, en ese monolingüismo deseable, en ese monolingüismo que no molesta.

La pregunta planteada por Parimetría, y su respuesta, evidentemente no tiene que ver con los deseos de los mexicanos de construir un país multilingüe sino con evidenciar cuál de las lenguas utiliza, pondera y prefiere el Estado mexicano y cuáles han sido históricamente discriminadas e incluso combatidas. Si la preocupación fuera la construcción de una sociedad multilingüe, el primer obstáculo a vencer sería el monolingüismo en español (por mayoritario) y no en lenguas indígenas. Por lo pronto, una gran cantidad de mexicanos de muchas naciones indígenas distintas viven, con aprobación o no, en un monolingüismo distinto al de la norma, un monolingüismo que, aunque incómodo socialmente, se manifiesta en lenguas igualmente válidas, complejas, completas y ricas que el español. Habría que preguntarles a esas personas —en sus lenguas, claro— qué opinan de la mayoría monolingüe en español, de los monolingües en inglés o de los monolingües en francés, de esos otros monolingüismos cómodos, permitidos y respaldados por sus Estados.

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