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Detrás del audio de la fuga del Chapo

Olivia Ríos | 16.10.2015

 

Si bien antes del 14 de octubre, gracias a un video sin audio presentado por el entonces Comisionado Nacional de Seguridad, ya conocíamos la forma en la que había escapado El Chapo del penal del Altiplano —desapareciendo por la coladera de su regadera—, y había en el ánimo público la certeza de que se había fugado gracias a la complicidad de parte de las autoridades, el video con audio que Primero Noticias publicó el pasado 14 de octubre cambia todo el escenario.

¿Qué tanto podría cambiar ver la grabación de una celda de 3 por 1 en la que solo se muestra a una persona con o sin audio? Al parecer mucho.

Inicialmente, las autoridades habían dado a conocer una grabación en la que se apreciaba cómo El Chapo estaba recostado en su cama viendo la televisión para, minutos después, salir por la coladera de su regadera, en lo que parecía un acto sigiloso que pudo engañar a los encargados de la seguridad de El Chapo, aunque esta especulación era muy arriesgada, ya que se trataba de un delincuente de máxima seguridad vigilado las 24/7.

La inverosimilitud de la teoría demostraría su absurdo en el nuevo audio que acompaña al video original. En este se escucha que minutos antes de que saliera Guzmán Loera, a las 20:52, se escucharon ruidos fuertes, al menos cinco martillazos claros ante los cuales ninguno de los guardias que monitoreaba las pantallas reaccionó. Casi veinte minutos después los responsables se reunieron frente a una pantalla y decidieron enviar a los vigilantes a verificar que todo estuviera en orden. Al arribar los dos guardias, que tardaron dos minutos en llegar a la celda, comprobaron que estaba vacía y que había un agujero en la regadera, lo informaron y, en esta ocasión, 10 minutos después, dos oficiales más entraron a la celda y descendieron al túnel, casi 40 minutos después de la desaparición de El Chapo. Tres horas después de la fuga fue activado el Código Rojo; Loera solo hizo 15 minutos, o menos, de su celda a la salida.

Sin embargo, la falla no estuvo en la vigilancia. El presidente Peña Nieto había designado a ocho miembros del Cisen exclusivamente a la custodia de El Chapo a través de una cámara de video con audio, pero al parecer ninguno escuchó nada. ¿Entonces, qué fue lo que falló?

Antes de la fuga del Chapo, el Gobierno mexicano había recibido reportes, incluso de autoridades estadounidenses, de que Loera planeaba un escape, sin embargo no se tomaron las medidas necesarias; el 14 de julio pareció tomarlos por sorpresa. Tres días después, el Gobierno publicó el video sin audio de la fuga y comenzó la búsqueda del capo de las drogas nombrado como una de las personas más influyentes del mundo por la revista Times y como uno de los hombres más ricos de la lista de Forbes. En la búsqueda de responsables, la jefa de los servicios penitenciarios federales y el director del penal fueron aprehendidos, entre una treintena de personas más, incluso el piloto que transportó al líder del narcotráfico después de fugarse del penal de máxima seguridad. Sin embargo, la manera en que el cártel de Sinaloa reclutaba a sus trabajadores lanza cuestionamientos. El New Yorker describió en un artículo publicado el 3 de agosto de este año que personas que buscaban oportunidades de empleo eran invitadas a trabajar realizando labores comunes, como limpiar, sin embargo, al llegar a donde supuestamente trabajarían, descubrían que sus labores eran otras, pero no tenían más opción que realizarlas pues eran amenazados de muerte junto con sus familias. En ocasiones, incluso, eran mantenidos como prisioneros que no podían dejar el lugar de trabajo, ahí dormían y los miembros del cártel les llevaban comida. Muchos de estos trabajadores eran asesinados al cumplir sus funciones. Lo que levanta cuestionamientos acerca de las personas detenidas, ¿realmente son los responsables o quizás algunos de ellos son chivos expiatorios utilizados para calmar el ánimo publico y pretender que el Gobierno está tomando cartas en el asunto?

A pesar de lo revelador del audio, no era la primera vez que se publicaba sobre su existencia, el 2 de agosto la periodista de Proceso, Anabel Hernández, publicó una investigación extensa basada en los peritajes de la PGR en la que declaraba que el video tenía audio. Ante sus declaraciones, el Gobierno permaneció callado hasta que el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Renato Sales, confirmó que el video del momento de la fuga tenía audio. Sin embargo, dijo que no era lo suficientemente claro y era necesario limpiarlo. Con esta declaración contradecía fundamentalmente la versión oficial inicialmente presentada.

El tratamiento que se le ha dado a todo el caso está lleno de irregularidades y fallas. Está establecido que en estos casos el Código Rojo sea activado de inmediato, si bien las autoridades se dieron cuenta de la fuga 40 minutos después, ¿por qué lo activaron más de dos horas después? Aunque el penal argumenta estar tomando mayores medidas de seguridad, estas parecen no tener el enfoque adecuado. El viernes 18 de septiembre a las 5 am se realizó un operativo de la Policía Federal en el que se irrumpió en las celdas de los más de mil prisioneros de todos los módulos y quitaron televisiones y relojes a todos los reclusos, mismos que habían sido autorizados luego de una revisión individual por el Consejo Técnico Interdisciplinario del Cefereso. En el mismo sentido, también se restringieron las visitas de los abogados de defensa de varios de los internos, argumentando que cuando pasaban los filtros de seguridad estaban “contaminados”.

Lo preocupante de estas acciones no radica en el hecho de quitar los bienes a los reos, sino en que representa una violación constitucional, porque el propio Gobierno ignora sus leyes y no ataca el núcleo del problema.

Así, luego de las revelaciones del audio solo surgen mas preguntas: ¿Qué tanto podemos confiar en las versiones oficiales que nos ofrecen los gobernantes ante hechos indignantes como los desaparecidos de Ayotzinapa? ¿Cuántas versiones más tienen partes ocultas o medias verdades, como un video sin audio? ¿Qué interés tiene Televisa en el asunto?¿Realmente está exponiendo a un Gobierno del que ha sido socio, como en la filmación orquestada conjuntamente de la supuesta captura de Florence Cassez?

Finalmente, se comprueba lo que la mayoría de los mexicanos sospechábamos, la versión oficial no se apega a la verdad y la fuga fue posible gracias a la complicidad de parte de las autoridades.

 

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