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Desde París

Iván Salinas | 13.11.2015
Desde París

Cuando sucedió el atentado de enero en París contra la redacción de Charlie Hebdo, la noticia me llegó en diferido. Sin embargo, la impresión de tristeza y enojo no fue menor: la ciudad en donde vivo desde hace ya casi quince años acababa de ser víctima de una agresión terrorista coordinada. Hasta entonces, Francia había podido escapar a los ataques organizados que golpeaban a otros países en el globo. Pero este viernes 13 de noviembre de 2015, una ola de balaceras y explosiones se ha convertido en lo que se considera como el peor ataque terrorista en la ciudad. Se habla ya de un atentado suicida con bomba, de balaceras contra restaurantes, de un ataque contra una sala de conciertos que habría dejado más de ciento veinte víctimas y cinco atacantes muertos…
Las reacciones en las redes sociales son viscerales, de asombro, de tristeza, de enojo. Es difícil describir la sensación que te invade cuando te enteras de una noticia así. Es complicado hablar del frenesí por saber exactamente qué está pasando allá afuera cuando estás en casa viendo las noticias en televisión o en internet y los medios se enciman, se corretean. Con todo, lo concreto se acerca y te deja sin voz saber que amigos esperan tener noticias de alguien que estaba en el Bataclán, o que otra pareja de amigos vive no muy lejos de las balaceras donde se escucharon explosiones y los disparos...
Así es la vida esta noche en París, con la incertidumbre de lo que sucederá mañana.
El presidente ha declarado el cierre de fronteras y el estado de urgencia, y casi todas las fuerzas del orden están en la calle o acuarteladas listas para comprobar que los atacantes han sido neutralizados.
París vive, qué duda cabe, una de las peores noches de su historia.
Y sí, estamos nerviosos.
Estamos estresados.
Estamos angustiados por los que murieron y por la gente que pudo haber sido herida.
Pero sé que detrás de cada puerta de París la gente está decidida a seguir viviendo como hasta ahora.
Sin cederle ni un sólo centímetro al terror de los que sólo tienen como armas la cobardía de las balas y las bombas.
Los conflictos del mundo no van a resolverse a punta de bala o de misiles.
Y la amenaza, cercana o distante, de un nuevo atentado en París no nos va a arredrar.
Los terroristas pueden volver cuando quieran.
Nosotros seguimos de pie.

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Foto: Flickr.com/ "Attaques à #Paris: Solidarité avec la France contre le terrorisme. Ma prière pour les victimes." by Contando Estrelas

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