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Perímetro de seguridad: El Medio Oriente y el fin de la hegemonía estadounidense  

Athanasios Hristoulas | 01.12.2015
Perímetro de seguridad: El Medio Oriente y el fin de la hegemonía estadounidense  
La estabilidad internacional pende de un hilo con los conflictos en los países de Asia del Sur y el debilitamiento de la fuerza de Estados Unidos en esa región. La amenaza de una guerra de mayor magnitud se hace cada vez más patente.

©iStockphoto.com/bonathosDesde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos previó que el Medio Oriente sería un área crucial de poderío y hegemonía por tres razones principales: primero, por su riqueza petrolera; segundo, por su ubicación geográfica favorable, que conecta a Asia con Europa, y tercero, por sus rutas marítimas, política y económicamente fundamentales.

Durante toda la Guerra Fría prácticamente, Estados Unidos pudo mantener la región relativamente tranquila. Contaba con el apoyo de la mayoría de los Estados de la región. Incluso Irán fue aliado clave para Estados Unidos hasta su Revolución islámica en 1979. Estados Unidos pudo contener las ambiciones territoriales de Irán con el apoyo de los países del Golfo e Iraq. Cuando Saddam Hussein invadió Kuwait en 1989, Estados Unidos fue a la guerra con el apoyo de la gran mayoría de los Estados y del Consejo de Seguridad de la ONU. Con su victoria, Estados Unidos subrayó su hegemonía en la región.

Hoy, al contrario, Estados Unidos está peleando una guerra en Iraq que no parece tener fin. Su gran error de 2003 —cuando invadió Iraq para sacar a Hussein— consistió en purgar a cualquier individuo vinculado al Gobierno del dictador. Esta política generó un vacío de poder que favoreció el florecimiento de ISIL (Estado Islámico de Iraq y el Levante). Este movimiento terrorista se ha vuelto un problema tan serio que tiene presencia en todo el mundo, y según oficiales del Pentágono tomará más de una generación en vencerlo. ISIL sin duda representa una amenaza a la hegemonía de Estados Unidos, no únicamente en Medio Oriente sino en todo el mundo.

Para complicar las cosas, a pesar de que Irán fue contenido con éxito durante la Guerra Fría, ahora es parte de una alianza antiestadounidense con Assad en Siria y Putin en Rusia. A diferencia de lo ocurrido en años pasados, la respuesta de Estados Unidos no ha sido contener, sino negociar: llegar a un entendimiento con Irán, cuyos líderes manifiestan abiertamente que Estados Unidos es el “gran satanás”. La firma del tratado nuclear da pocos indicios de un compromiso efectivo; no termina con el plan nuclear de Irán sino que solo lo pospone 10 años.

La intervención de Rusia —la primera de este país en Medio Oriente desde la Primera Guerra Mundial— se ha mostrado en misiones de combate que apoyan a Assad. Las misiones rusas son realizadas en áreas de Siria donde la coalición occidental está operando. Por lo tanto, se incrementan las posibilidades de accidentes, los cuales podrían tener consecuencias sin precedentes. El ataque terrorista contra el avión ruso únicamente va a provocar aún más a Putin, quien por su parte actúa de forma muy desafiante, ya que sabe que la administración de Obama no responderá contundentemente a las agresiones. La intervención rusa cuestiona directamente la hegemonía de Estados Unidos en la región.

Otro indicador de pérdida de hegemonía es la incapacidad estadounidense de mantener una alianza militar coherente. Justin Trudeau, el nuevo primer ministro canadiense, retiró sus aviones de combate de la coalición contra ISIL. Militarmente, esto no representa una deficiencia significativa: la contribución canadiense consistía únicamente en seis aviones. Pero en términos políticos, se evidencia un de­bilitamiento de la alianza. ISIL se bur­ló de Canadá y la coalición declarando que el retiro de los aviones era una ganancia militar y política. No es la primera vez que, bajo la administración de Obama, Estados Unidos no ha podido mantener una alianza. Cuando Putin invadió Ucrania, los aliados occidentales fueron incapaces de responder de una forma coherente, por lo que Rusia pudo anexar Crimea sin mayores contratiempos.

La incapacidad de detener a ISIL debido a la abierta oposición rusa y a la irrebatible debilidad de la coalición en la región más importante del mundo señala que el periodo hegemónico estadounidense posiblemente está por finalizar. A pesar de que a algunos lectores pueda gustarles esto, hay razones para preocuparse. La experiencia histórica nos ha enseñado que los momentos de mayor inestabilidad internacional suceden cuando las hegemonías decaen. No hace falta más que ver el caso de Gran Bretaña a principios del siglo XX; cuando comenzó el declive de su poder, se desató la Primera Guerra Mundial. Si la historia se repite y si estamos en otro periodo de decadencia hegemónica, habría que esperar problemas mayores de inseguridad y violencia. Los ataques terroristas en París son muestra de que Estados Unidos no puede lidiar con la amenaza principal al sistema internacional y por ende el mundo está fuera de control. 

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Athanasios Hristoulas es profesor-investigador en el Instituto Tecnológico Autónomo de México.

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