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La aprobación presidencial en México y América Latina  

Alejandro Moreno y Yuritzi Mendizábal | 01.01.2016
La aprobación presidencial en México y América Latina  
¿Cuáles son los factores que más afectan la forma en que los latinoamericanos evaluamos a nuestros gobernantes?

Los índices de aprobación del Gobierno son una de las mediciones más comunes de las encuestas que se hacen en el mundo. En particular, la aprobación presidencial es una métrica no solo muy estandarizada (“En general, ¿usted aprueba o desaprueba el trabajo que está haciendo el presidente?”), sino también muy sistematizada (se mide continuamente en ciclos trimestrales, mensuales y, en algunos casos, con mayor frecuencia) y muy generalizada (casi todas las casas encuestadoras que realizan estudios de opinión pública suelen medirla).

Los datos de aprobación presidencial son muy noticiosos y suelen tener un gran impacto, al grado de que algunos politólogos han llegado a llamarlos “Índice Dow Jones” de la política. Su evolución refleja buenos tiempos y malos tiempos: el estado de la economía, periodos de guerra o conflicto, efectos rally o de apoyo repentino en situaciones de emergencia, escándalos políticos y demás aspectos informativos y de evaluación a los que los ciudadanos están expuestos. Quizá la medición de la aprobación presidencial sea uno de los elementos más notablemente democráticos que aportan las encuestas a la vida política, ya que el Gobierno o el jefe de Estado está constantemente bajo escrutinio y evaluación pública. Por ello suele pensarse que los índices de popularidad normalmente influyen en los resultados de las elecciones. Un Gobierno popular tiene más probabilidades de tener éxito electoral que uno impopular.

¿Qué explica la aprobación presidencial en México y en América Latina? ¿Qué diferencias se observan entre los factores que explican la popularidad en nuestro país y en el resto de la región? Formularse estas preguntas a mitad del periodo de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto puede ayudar a comprender mejor la dinámica de la popularidad presidencial en el país bajo un marco comparativo. Para responder, planteamos un modelo estadístico a nivel individual (qué opina cada ciudadano) de la aprobación presidencial, echando mano del estudio Latinobarómetro 2015. La encuesta se hizo a principios de 2015 en 17 países de la región latinoamericana, y a finales de 2014 en México, por lo que la aprobación no necesariamente refleja el medio término de la gestión de Peña Nieto; sin embargo, el propósito es tener un marco analítico que nos permita entender cómo evalúan en general los mexicanos y los latinoamericanos a sus presidentes.

El modelo es muy compacto e incluye solamente siete variables: la primera es el partidismo, representado por la pregunta de si el ciudadano votaría en la próxima elección por el partido gobernante o no. La amplia literatura sobre popularidad presidencial señala a la evaluación de la economía como uno de los determinantes de la aprobación al Gobierno, por lo cual se incluyó la variable de cómo perciben los ciudadanos la situación económica del país. Además, se incluyeron variables de percepción sobre la satisfacción con servicios públicos, como salud, educación, seguridad y justicia (un índice agregado). Se incluyó también la percepción de la distribución del ingreso y de la transparencia en el Gobierno (como un aspecto ligado a la corrupción), y el sentimiento de seguridad pública. La séptima variable es el nivel de escolaridad de los ciudadanos.

A nivel regional, es decir, considerando los 18 países en los que se lleva a cabo el estudio, los resultados del modelo indican que el partidismo es el factor más importante para explicar la aprobación presidencial. En segundo lugar destaca el aspecto de la transparencia. Las evaluaciones de la economía y la satisfacción con los servicios también aportan algo a la explicación, pero su impacto es mucho más modesto. Las percepciones sobre distribución del ingreso, seguridad pública y nivel de educación son las que menos influyen. La escolaridad muestra una relación negativa, por lo que a mayor escolaridad menor aprobación al Gobierno.

En México, el orden de los factores es distinto. Lo que más influye en la aprobación o desaprobación al presidente Peña Nieto es el tema de la corrupción o transparencia. En segundo lugar está la economía. La satisfacción con los servicios públicos y la escolaridad aparecen muy cercanos en tercer lugar, aunque su impacto es mucho más débil. El resto de las variables, incluida la inseguridad, ayudan poco a explicar la evaluación del Gobierno actual. Destaca en el modelo de México la falta de influencia del partidismo.

Los resultados que aquí se reportan muestran que, en general, el partidismo es el elemento crucial de la aprobación presidencial en América Latina, aunque en México esta encuesta y este análisis muestran una influencia muy débil. Por otro lado, el tema de la corrupción es fundamental al evaluar hoy en día a los gobiernos latinoamericanos, incluido el mexicano, más que la economía, la inseguridad y la distribución del ingreso. Pero incluso en Brasil, donde el tema de la corrupción ha destacado durante la administración de Dilma Rousseff, el partidismo influye mucho más en la evaluación del Gobierno. En México, el tema de la transparencia es de vital importancia para la gestión gubernamental actual.

 

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Alejandro Moreno es profesor de Ciencia Política en el ITAM y director operativo del estudio Latinobarómetro 2015 <@almorenoal>.

Yuritzi Mendizábal es licenciada en Ciencia Política por el ITAM.

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