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Voces de la migración: Los emigrantes mexicanos en Nueva York  

Fernando Sepúlveda Amor | 01.01.2016
El rechazo a los inmigrantes es propio de un segmento importante de la población estadounidense. De cara a las elecciones presidenciales de 2016, ese sentimiento se ha convertido en bandera de figuras políticas como Donald Trump, quien —como muchos otros— se olvida de las significativas contribuciones económicas que la inmigración hace al país y, en particular, a regiones tan poderosas como la de Nueva York.

©iStockphoto.com/thedafkishEn estos tiempos preelectorales en Estados Unidos en los que el tema migratorio ha cobrado una prominencia preocupante debido a una retórica inflamatoria y agresiva en contra de la inmigración y los inmigrantes por parte de los aspirantes a la candidatura republicana se hace necesario destacar la importancia de la inmigración y los beneficios que aporta a la sociedad estadounidense, y de esta manera contrarrestar el discurso antiinmigrante de esos candidatos.

El éxito de Donald Trump en las preferencias electorales entre los afiliados al Partido Republicano se debe, entre otros factores, a su posición extrema en contra de la inmigración y a las medidas propuestas para su control, las cuales, por más descabelladas que parezcan, encuentran eco en una población que se siente amenazada por el cambio cultural que implica el arribo de inmigrantes y sus efectos en la identidad nacional de una sociedad tradicionalmente blanca, anglosajona y cristiana.

Por otra parte, históricamente los republicanos han recurrido de forma sistemática al uso de campañas de miedo, ya sean ideológicas en contra del comunismo, raciales en contra de otras etnias, o religiosas en contra de los musulmanes, y recientemente económicas, sosteniendo que los inmigrantes les quitan los puestos de trabajo a los estadounidenses nativos.

Muy a pesar de los extensos estudios que demuestran lo contrario y que exponen los beneficios de la inmigración para el crecimiento demográfico equilibrado, la economía, la innovación y la dinámica social de Estados Unidos, los candidatos republicanos repiten insistentemente las mismas tesis antiinmigrantes y las soluciones para impedir una mayor inmigración y lograr la deportación de los inmigrantes indocumentados.

Los recientes actos terroristas en París, Beirut, Túnez, Egipto y Mali, reivindicados por isis, no han hecho más que exacerbar la paranoia en contra de la inmigración y alimentar la argumentación antiinmigrante de los candidatos republicanos, quienes compiten para demostrar cuál de ellos es el más radical en su oposición a la inmigración. Esta retórica nativista no les permitirá llegar muy lejos, y la aritmética electoral se impondrá en la elección de este año. El Partido Republicano representa en Estados Unidos a un sector de la población en descenso, aferrado a un pasado que ya no es y que se resiste a aceptar el cambio.

El propósito de este artículo es ofrecer un ejemplo de la vida inmigrante en una de las ciudades más cosmopolitas y con mayor número de inmigrantes a nivel mundial, Nueva York, e ilustrar los beneficios de este fenómeno, haciendo énfasis en la población de origen mexicano.

El estado de Nueva York alberga a 4.38 millones de inmigrantes, de los cuales cerca de una tercera parte —1.15 millones— son de origen latinoamericano, la cuarta parte de ellos mexicanos. De acuerdo con la American Community Survey, en 2014 el número de mexicanos en la ciudad de Nueva York ascendió a 281 mil 935 personas, ubicadas principalmente en los distritos de Bronx (62 mil 939), East Harlem (El Barrio) y Nueva York (34 mil 498), Queens (Corona) (52 mil 589) y Brooklyn —Sunset Park— (42 mil 576). El restante 31.7%, que equivale a 89 mil 333 mexicanos, radica en otras localidades, como Staten Island, Yonkers, Hudson Valley y algunas ciudades del norte del estado: Albany, Syracuse, Rochester y Buffalo. La población emigrante mexicana en la región metropolitana de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut sumó 462 mil personas; esto además de los 282 mil mexicanos que residen en la ciudad de Nueva York, los 144 mil 893 que habitan en la región conurbada de Nueva Jersey y los 35 mil 172 en la conurbación de Connecticut en Bridgeport y New Haven.

De estos emigrantes mexicanos, más de la mitad se encuentran indocumentados, 58.3% del total, esto es 299 mil personas, la mayoría proveniente de los estados de Puebla, Oaxaca y Guerrero; de ellas, 180 mil se concentran en la ciudad de Nueva York. La población de origen poblano predomina en la comunidad mexicana de dicha metrópoli, al grado de que se le ha llegado a conocer como Puebla York. El Consulado General de México en esa ciudad estima, con base en el número de matrículas consulares expedidas, que la población oriunda de Puebla representa el 54.3% del total de la emigración mexicana, lo que significa un total de 251 mil poblanos en la Urbe de Hierro.

La comunidad mexicana en Nueva York se ha organizado con diversos fines, ya sea para contribuir a que sus miembros tengan una mejor calidad de vida o para defender sus derechos humanos y laborales, brindar asesoría en asuntos de migración y trabajo, facilitar que adultos, jóvenes y niños tengan acceso a la educación, ofrecer asistencia en el inicio de actividades productivas y dar atención a la salud, así como para organizar eventos cívicos, deportivos, religiosos y fiestas populares que promueven la cultura y las tradiciones mexicanas. De igual manera, estas organizaciones fomentan los contactos con autoridades locales, organizaciones civiles y el Gobierno de México con el fin de impulsar actividades en favor de la comunidad mexicana y fortalecer los vínculos con sus lugares de origen.

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través del Consulado General de México en Nueva York y del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, ofrece servicios de protección consular a los residentes en la circunscripción, además de la defensa de los derechos laborales, la educación de jóvenes y adultos por medio de las Plazas Comunitarias y el Programa de ime-Becas, y las recién inauguradas Ventanillas de Educación, los servicios de salud a través de las Ventanillas de Salud, la educación financiera de los emigrantes, la promoción de actividades culturales y deportivas, el apoyo a los proyectos productivos del programa 3x1 y la emisión de documentos de identificación consular denominados Matrícula Consular.

Un aspecto poco estudiado y difundido en relación con el bienestar y la calidad de vida de los emigrantes mexicanos en Estados Unidos se refiere a las condiciones de salud de estas comunidades. Investigaciones de la Kaiser Family Foundation muestran el deterioro de la salud de los inmigrantes hispanos durante los primeros cinco años de su arribo a los Estados Unidos, debido principalmente a los cambios en su alimentación y estilos de vida, los riesgos en el trabajo y los trastornos emocionales por el aislamiento familiar y la adaptación a su nuevo entorno en el exterior. A esto debe agregarse la falta de acceso a los servicios regulares de salud por carecer de un seguro médico, que entre la población emigrante mexicana asciende al 57%, y en el caso de los mexicanos indocumentados se eleva al 68%. Resulta preocupante que, de acuerdo con una encuesta de las universidades de Princeton y Guadalajara, el 58% de los emigrantes mexicanos indocumentados nunca han consultado a un médico.

Los principales padecimientos registrados entre la población de emigrantes mexicanos son: obesidad, diabetes, problemas cardiacos y enfermedades de transmisión sexual. En el caso de la región metropolitana de Nueva York, el porcentaje de gente obesa o con sobrepeso se eleva al 63% de la población, lo que deriva en problemas cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertas clases de cáncer. De acuerdo con datos del Center for Disease Control, el 13.9% de la población de origen mexicano es diabética. El número de mexicanos con diabetes en Nueva York asciende a 64 mil personas; 148 mil tienen niveles de colesterol elevado; 131 mil registran hipertensión y 29 mil padecen enfermedades de transmisión sexual.

Algunos indicadores en materia económica y social revelan el enorme impacto de la inmigración en la vida de Nueva York. Desde el punto de vista demográfico, la disminución de la población en la ciudad entre 1970 y 1990, con la salida de más de 1.7 millones de personas, tuvo un gran impacto no solo en los ingresos fiscales de la urbe, sino también en el deterioro de barrios enteros que entraron en decadencia por el éxodo poblacional y el incremento de la criminalidad.

En materia económica, el 35.3% del total de dueños de negocios en Nueva York son inmigrantes, lo que genera ventas anuales por 20.6 mil millones de dólares. Los inmigrantes latinos tienen un poder de compra de 95 billones de dólares y representan el 27.2% de la fuerza de trabajo del estado en 2014. Su participación en el producto interno estatal es de 22.4%; pagaron 4.9 billones de dólares en impuestos estatales y locales, así como 3.7 billones al Seguro Social y 873 millones a Medicare. Los inmigrantes indocumentados contribuyeron con 1.1 billones de dólares a las finanzas fiscales locales y al estado de Nueva York.

Analistas políticos en Estados Unidos han empezado a considerar la posibilidad de que Donald Trump alcance la candidatura del Partido Republicano, pues se ha mantenido al frente de las encuestas en las filas republicanas. No obstante, la aritmética electoral muestra que ningún candidato a la presidencia de Estados Unidos podrá ser electo sin el voto latino: la retorica antiinmigrante de Trump no lo favorecerá en las elecciones de 2016. Solamente en Nueva York residen 915 mil inmigrantes naturalizados que son votantes no registrados pero potenciales; de ellos, 317 mil son latinos y 104 mil mexicanos. La administración de Obama y el Partido Demócrata están impulsando una campaña para el registro de más de 10 millones de votantes hispanos elegibles no registrados con miras a la elección presidencial.

Las posiciones antiinmigrantes de los candidatos republicanos van en contra de la realidad. La deportación de 1.2 millones de indocumentados de Nueva York representaría una merma económica de 28.7 billones de dólares y de 12.7 billones del producto interno estatal, y la pérdida de fuentes de trabajo, de habitantes de la ciudad y, por consiguiente, de ingresos fiscales. Trump y los candidatos republicanos han estado dando de palos al avispero. Las avispas les van a picar.

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Fernando Sepúlveda Amor es director del Observatorio Ciudadano de la Migración México-Estados Unidos.

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