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Opinión pública y movilidad social en América Latina  

Alejandro Moreno y Yuritzi Mendizábal | 01.01.2016
Opinión pública y movilidad social en América Latina  
Al contrario de países como Brasil y Costa Rica, el nuestro ha retrocedido en cuestión de movilidad social, o al menos esta es la percepción. La generación actual de mexicanos cree que sus condiciones económicas son peores que las que tuvieron sus padres.

En el tema de movilidad social, las percepciones sociales son encontradas. Las opiniones de los latinoamericanos están divididas en cuanto a si las actuales generaciones ascendieron en la escala social respecto a sus padres, pero comparten cierto optimismo en cuanto a que las generaciones futuras tendrán una mejor posición social que las actuales. Así lo indican los datos de percepciones sobre movilidad social incluidas en el estudio Latinobarómetro.

Según la encuesta realizada en 2013, en 10 de 18 países de la región se percibe una mejora o movilidad ascendente de las actuales generaciones respecto a sus padres en una escala social, mientras que en las 8 naciones restantes se observa un empeoramiento o movilidad descendente. Dicha escala está representada por 10 peldaños: en el más bajo se ubican las personas más pobres, y en el más alto están las más ricas en cada país. Es notable, por ejemplo, que los promedios nacionales varían de los puntos tres a cinco, sugiriendo que los latinoamericanos se ubican, en promedio, como clase media baja (en ningún país se observa un promedio superior a seis).

Si restamos las ubicaciones promedio de la generación actual de las de sus padres, podemos saber si la percepción es de mejora o empeoramiento en la escala social. En Brasil, Panamá y Costa Rica es donde más se percibe una movilidad social ascendente. En contraste, en Honduras, Guatemala, El Salvador y México, los promedios resultantes de esta resta son negativos, lo cual indica que se percibe una movilidad descendente, es decir, que los padres estaban mejor ubicados que las generaciones actuales. En Argentina, Paraguay, Chile, República Dominicana y Colombia, las diferencias entre promedios son muy pequeñas, por lo que podría pensarse que las percepciones apuntan a que no ha habido movilidad social (ni ascendente ni descendente) entre la actual generación y la de sus padres.

Ahora bien, la comparación entre la generación actual y la de sus hijos es mucho más optimista y refleja acaso una aspiración de ascenso social entre los latinoamericanos. En México, Honduras y Guatemala —países en los que menos se percibe movilidad ascendente de abuelos a padres— es donde más se expresa la convicción de movilidad ascendente de padres (la generación actual) a hijos. Según los datos del estudio, en 15 de los 18 países la expectativa de movilidad ascendente de los hijos es muy marcada. Las excepciones son Uruguay, Costa Rica y Bolivia. Aunque en Brasil el promedio de la resta es positivo, realmente es muy bajo si se considera que es ahí donde mayor movilidad ascendente percibida se registra de la generación de los abuelos a la de los padres.

Estos datos son solo indicadores de percepciones sobre la movilidad social en la región latinoamericana, pero resulta relevante preguntarse hasta qué grado reflejan la realidad social que se vive en cada país. De ser un reflejo fiel de lo que sucede en la escala social, podríamos concluir que las experiencias vividas por las generaciones inmediatamente anteriores y la actual están marcadamente divididas, pero que —a pesar de las circunstancias, la pobreza, la desigualdad o la falta de crecimiento económico— persiste el optimismo social sobre la suerte de las nuevas generaciones.

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Alejandro Moreno es profesor de Ciencia Política en el ITAM y director operativo del estudio Latinobarómetro 2015 <@almorenoal>.

Yuritzi Mendizábal es licenciada en Ciencia Política por el ITAM.

 

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