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Factofilia: México no se mueve: apuntes sobre inactividad física y sedentarismo  

Karina Sánchez, Catalina Medina y Eduardo Bohórquez | 01.04.2016

El sobrepeso y la obesidad en México han aumentado rápidamente de 2006 a 2012. Hoy, 7 de cada 10 adultos son obesos. Dentro de los factores de riesgo para desarrollar esta condición, se encuentran la inactividad física y el sedentarismo. Mientras ambos van en aumento, el presupuesto público destinado a combatirlos disminuye. Esta tendencia nos condenará a ser un país enfermo y sin movimiento.

La Organización Mundial de la Salud clasifica como físicamente activos a los adultos que realizan al menos 150 minutos semanales de actividad, por al menos 10 minutos continuos. Esto en cuatro dominios: tiempo libre, transporte, ocupación y actividades dentro del hogar. Por su parte, el sedentarismo se refiere a todas las actividades que requieren un gasto energético bajo. Por ejemplo, movilidad inactiva (uso de automóvil), tiempo frente a pantallas y horas en posición sentada. Tanto la inactividad como el sedentarismo necesitan atenderse de manera eficaz para reducir el riesgo de padecer obesidad y enfermedades asociadas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la prevalencia de inactividad física en México aumentó seis por ciento de 2006 a 2012. Además, la media de minutos que la gente pasa sentada al día aumentó casi 20 minutos de 2006 a 2015 en la Ciudad de México. Si bien esto no representa lo que sucede a nivel nacional, se puede esperar una tendencia similar de aumento en el país.

En 2010, se firmó el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria. Uno de sus objetivos fue el aumento de los niveles de actividad física. En 2013, se lanzó la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, que establece como uno de sus pilares la promoción de la actividad física a nivel individual y colectivo. En los últimos dos sexenios la actividad física se ha priorizado en documentos de política pública, pero no se refleja de manera contundente en el presupuesto.

Una de las asignaciones para este tema es “cultura física”, dentro del presupuesto total de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). De 2006 a 2012 el presupuesto total de la Conade aumentó en 6%. Sin embargo, de 2012 a 2015 disminuyó en casi 50%. El rubro “cultura física” aumentó 56% de 2006 a 2015, pero el porcentaje del presupuesto total de la Conade que se destina a “cultura física” disminuyó 67%. Esto quiere decir que, en general, el presupuesto destinado a la actividad física ha disminuido en los últimos nueve años. Además, la mayor parte de estos recursos son destinados a la actividad en el tiempo libre y no a otro tipo de actividades, como movilidad activa, la actividad física dentro del área laboral y escolar, etcétera.

La realidad es que México enfrenta un problema serio y creciente de inactividad física combinada con sedentarismo. Es claro que mientras aumentar los niveles de actividad física siga siendo un compromiso de palabra y no de números, México no se moverá.

 

 

1 Medina C., et ál., Sitting Time Prevalence and Trends: Results from Three Representative Surveys in Mexico (en prensa), 2016.

2 Se consideran solo fondos federales. Existen otros fondos y asignaciones que mencionan la actividad física en su estrategia programática, pero que no se destinan exclusivamente a esta.

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Karina Sánchez es coordinadora del Programa de Investigación en Políticas de Nutrición, Activación Física y Prevención de Obesidad de la Fundación Este País, @karinasanchez.  Catalina Medina es investigadora en Ciencias Médicas del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, @Medina_Kt.  Eduardo Bohórquez es director ejecutivo de Fundación Este País, @ebohorquez.

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