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Una alternativa funcional

Luis Carlos Ugalde y Said Hernández Quintana | 01.07.2015
Una alternativa funcional
Estos son los números y porcentajes de todo lo que tiene que ver con las recién estrenadas candidaturas independientes, en qué estados de la República tuvieron estas mayor presencia y cuál fue la medida de su éxito.

El asunto más trascendente de 2015 son los triunfos de candidatos “independientes”. Seis ciudadanos sin el aval de un partido político recibieron la mayor cantidad de votos. En el ámbito federal, Manuel Clouthier Carrillo fue el único independiente que ganó una diputación federal, y en el local, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco” se llevó la gubernatura de Nuevo León; Pedro Kumamoto ganó una diputación local en Jalisco y tres independientes ganaron las elecciones para ocupar una alcaldía en Nuevo León, Guanajuato y Michoacán (ver la Tabla 1).

TABLA UGALDE

Los triunfos de estos candidatos independientes rompieron paradigmas: ciudadanos sin partido, sin estructura, con escasos recursos públicos y privados y con limitados spots en radio y televisión lograron imponerse sobre las grandes maquinarias partidistas que tienen acceso a todo tipo de recursos (legales y, en ocasiones, ilegales).

¿Qué cargos pudo disputar un ciudadano en las pasadas elecciones? El universo de posibles cargos de elección popular incluyó 300 diputaciones federales por el principio de mayoría relativa, 9 gubernaturas, 387 diputaciones locales de mayoría relativa, 16 jefaturas delegacionales en el Distrito Federal y 7 mil 999 cargos en ayuntamientos (que incluyen presidencias municipales, sindicaturas de mayoría relativa y regidurías).

¿Cuántos ciudadanos solicitaron a la autoridad electoral su registro como candidatos independientes? Según los análisis de Integralia, 509 iniciaron los trámites para obtener una de estas candidaturas.1 De ese total, solo 123 alcanzaron las candidaturas;2 es decir, la tasa de éxito fue de 24.17 por ciento (ver la Tabla 2).

TABLA UGALDE 2

La tasa de éxito varió por entidad: en Baja California Sur, Morelos y Guanajuato todos los aspirantes obtuvieron registro (13), mientras que Colima no tuvo ningún aspirante que acreditara los requisitos para conseguir la candidatura. El Distrito Federal es un caso especial, ya que registró el mayor número de aspirantes (145), pero solo 10 de estos tuvieron éxito, lo que representó la tasa más baja, con 6.9% (ver la Gráfica).

gráfica

Los cargos que disputaron candidatos independientes se agrupan de la siguiente forma: diputado federal (22), gobernador (3), diputado local (28), jefatura delegacional (7) y ayuntamientos (63).

Diputado federal. Sinaloa fue el estado con el mayor número de candidatos independientes para este cargo. Tamaulipas y Veracruz también tuvieron varios candidatos registrados (tres y cuatro, respectivamente). El único ganador independiente fue Manuel Clouthier Carrillo, quien ganó el Distrito 5 de Culiacán con el 42.45% de los votos.

Gobernador. En siete entidades hubo algún aspirante para disputar a los partidos la gubernatura (Sonora y Guerrero no tuvieron aspirantes). No obstante, solamente hubo candidatos independientes con registro en Baja California Sur (Benjamín de la Rosa Escalante), Campeche (Luis Antonio Che Cu) y Nuevo León (Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”). Este último ganó la gubernatura con el 48.86% de los votos (ver la Tabla 3).

tabla 3

Diputado local. De los 216 aspirantes, solo 28 tuvieron éxito (13%). De estos, el único ganador fue Pedro Kumamoto Aguilar, con el 37.53% de la votación emitida. Su victoria le permitirá llegar al Congreso local por el Distrito 10 de Jalisco, que abarca una zona de Zapopan habitada por gente de clase media y media alta que hasta hace algunos años era considerada como bastión panista.

Ayuntamientos. Hubo 182 aspirantes, de los cuales 70 obtuvieron la candidatura independiente para cargos en ayuntamientos (63) y jefaturas delegacionales (7). De ellos, solo tres ganaron: César Valdés Martínez, próximo presidente municipal de García, Nuevo León (41.70% de los votos); José Alberto Méndez Pérez ocupará la alcaldía de Comonfort, Guanajuato (29.26% de la votación), y Alfonso Martínez Alcázar, quien ganó la presidencia de Morelia, Michoacán (27.42% de los sufragios).

 

¿Fueron exitosas las candidaturas independientes en 2015?

Hay dos perspectivas: de acuerdo con la primera, se trata de una experiencia exitosa puesto que hubo cientos de ciudadanos que manifestaron su interés y decenas que lograron su registro. El hecho de que seis candidatos hayan ganado —uno de ellos será el próximo gobernador de una de las entidades más prósperas del país— refleja que se trata de un arranque muy importante. Asimismo, el estímulo que generan seguramente se traducirá en algunos intentos exitosos en las 12 elecciones de gobernador de 2016 y en los años por venir. La elección presidencial de 2018 será diferente por la irrupción que muy probablemente habrá de al menos un candidato sin aval de partido alguno. La experiencia inédita y novedosa de las candidaturas sin partido es, sin duda, el aspecto más trascendente de la elección de 2015 y un tema que será analizado como punto de quiebre de la competencia política en México.

Una segunda lectura de la experiencia de las candidaturas independientes sería aritmética y lineal. Si solamente 509 personas mostraron interés en competir por algún cargo de los 8 mil 711 en disputa, y de ellos solo 123 lograron obtener su registro formal y únicamente seis ganaron en las urnas, una primera conclusión sería que el experimento fue un fracaso. Las causas son múltiples; destaca la que tiene que ver con los requisitos y condiciones de competencia. Primero, las firmas de apoyo ciudadano, que van desde 3 mil 605 para diputaciones federales (la cifra puede incrementarse dependiendo del tamaño del distrito) hasta 103 mil 294, como fue el caso de la contienda por la gubernatura en el estado de Nuevo León. Para un partido, que tiene una estructura territorial, esto puede ser un mero trámite, pero para un ciudadano ordinario, recabar las firmas puede ser el mayor reto que enfrente.

En segundo lugar, mientras que los partidos usan recursos públicos para organizar procesos internos de selección de candidatos y fondear campañas, los aspirantes a candidaturas independientes no cuentan con esa posibilidad (solo cuando reciben el registro oficial la autoridad electoral les entrega una porción menor). Por ejemplo, el tope de gasto de campañas para la gubernatura de Nuevo León fue de 49.92 millones de pesos, mientras que el monto del financiamiento público para el candidato independiente fue de tan solo 383 mil 329 pesos, y la obtención de recursos privados era limitada.4

En tercer lugar, los aspirantes a candidatos independientes no contaron con las mismas oportunidades para divulgar su plataforma política en medios electrónicos (aunque su gran éxito fue el uso de redes sociales). Mientras los partidos y sus precandidatos tuvieron acceso a radio y televisión desde el periodo de precampañas, los independientes solamente lo tuvieron después de haber logrado el registro, a partir del periodo de campañas. La asimetría es enorme: los candidatos independientes tuvieron en total 155 mil 936 spots durante el periodo completo de campaña, cifra significativamente menor a los 27.4 millones de spots que tuvieron los partidos políticos durante el proceso electoral para promover a sus precandidatos y candidatos.

A pesar de estas dificultades, las candidaturas independientes demostraron ser funcionales para la incipiente democracia electoral mexicana; es posible que en el futuro haya más candidatos independientes y más electores dispuestos a otorgarles su confianza, y que, por lo tanto, se consoliden como una alternativa de participación política, mientras que los partidos, obligados por tal circunstancia, deberán adoptar nuevos mecanismos para llegar al elector y superar la crisis de credibilidad y confianza que los envuelve desde hace algunos años.

El futuro de la democracia se construye con base en un sistema de partidos institucionalizado, sólido y legal que requiere que sus partes renueven sus procesos internos, mejoren su oferta programática y postulen a candidatos que, una vez en el Gobierno, sean más honestos y eficaces en sus labores. La democracia mexicana requiere partidos fuertes y responsables y las candidaturas independientes pueden ser un vehículo para estimular el cambio. Ojalá así sea. 

 

1 Según las disposiciones legales, el ciudadano que pretenda postular su candidatura independiente deberá presentar a la autoridad electoral una manifestación de intención por escrito, proporcionar la documentación que acredite la creación de una asociación civil y anexar los datos de la cuenta bancaria a nombre de la persona moral para recibir el financiamiento público y privado correspondiente. Después de cumplir estos requisitos, el ciudadano recibe la constancia que le otorga la calidad de “aspirante”.

2 Los aspirantes deben recabar firmas de apoyo ciudadano, para lo que no pueden utilizar la radio y la televisión. Tampoco pueden realizar actos anticipados de campaña. Los actos se financian con recursos privados y están sujetos al tope de gasto que determine el INE. Después de cumplir estos requerimientos legales y de que la autoridad electoral haya aprobado el acuerdo correspondiente, el aspirante recibe la constancia que le otorga la calidad de “candidato”.

3 Chiapas tendrá su jornada electoral en julio. Actualmente se llevan a cabo los procedimientos para realizar el registro de aspirantes a una candidatura independiente.

4 Una decisión que garantizó equidad en la contienda, pero que llegó demasiado tarde, provino de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El 30 de mayo de 2015, tres días antes de que concluyeran los periodos de campaña, el TEPJF determinó que los candidatos independientes podían recibir financiamiento privado, siempre y cuando no rebasara el tope de gastos de campaña. Esto permitió que el candidato a la gubernatura de Nuevo León recibiera financiamiento privado hasta por 49.54 millones de pesos.

 

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LUIS CARLOS UGALDE es fundador y director general de Integralia. Fue consejero presidente del Instituto Federal Electoral de 2003 a 2007.  SAID HERNÁNDEZ QUINTANA es consultor asociado de Integralia.