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Reflexiones en torno a la jornada electoral

María del Carmen Alanis | 01.07.2015
Reflexiones en torno a la jornada electoral
Las elecciones del 7 de junio han dado mucho de qué hablar. La autora analiza los principales aspectos del proceso y sopesa las implicaciones políticas y sociales de los resultados.

1. Participación ciudadana

En la víspera de la jornada electoral se generó una enorme expectativa respecto al porcentaje de participación ciudadana. Preocupaban: (1) el desencanto social ante las pocas opciones políticas, (2) los escándalos de corrupción, (3) la violencia en contra de actores políticos, (4) los llamados a boicotear las elecciones y (5) la promoción del abstencionismo o del voto nulo. En efecto, días antes de la elección se rumoraba que dicha participación difícilmente superaría el 40%. No obstante, la participación ciudadana en las urnas alcanzó el 47%, cifra que representa un incremento con respecto a las dos elecciones intermedias más recientes: 41.19% en 2003 y 44.61% en 2009.

De inicio, es posible concluir que el desencanto social frente a quienes nos gobiernan no guarda una relación de equivalencia con los índices de participación ciudadana. Ciertamente, la ciudadanía ha demostrado que puede traducir ese desencanto en votos, lo cual constituye un importante reflejo de la madurez política del electorado mexicano.

 

2. Cambios al sistema tradicional de partidos políticos

 

La victoria de candidatos independientes invita a revisar la crisis que atraviesa el sistema tradicional de partidos. No obstante, esta debe ser analizada en su justa dimensión, pues la irrupción de las candidaturas independientes no conlleva el fin de los partidos políticos. Esta correspondencia es falsa o engañosa.

De las 125 candidaturas independientes registradas, parece que solo seis han alcanzado el triunfo. En la gubernatura de Nuevo León, lo obtuvo Jaime Rodríguez “El Bronco”; en Sinaloa, Manuel Clouthier Carrillo se alzó con una diputación federal; a nivel municipal, los resultados colocan a José Alberto Medina Pérez como alcalde electo de Comonfort, Guanajuato, a Alfonso Jesús Martínez Alcázar como alcalde electo de Morelia, Michoacán, y a César Valdés Martínez como alcalde electo en García, Nuevo León; y en Jalisco, Pedro Kumamoto llegará al Congreso local. Ninguna mujer obtuvo el triunfo en este rubro.

Pese a las complicaciones legales y presupuestarias que enfrentaron, las candidaturas independientes se convirtieron en una opción política real y viable, con lo cual: (1) se cristaliza una nueva dimensión del derecho humano a ser votado, (2) se otorgan nuevas opciones a la ciudadanía y (3) se inaugura una vía paralela a la estructura partidista para el acceso a cargos de elección popular. A lo anterior debe sumarse el éxito de personajes completamente ajenos a la arena política, como el de Cuauhtémoc Blanco, quien ganó la alcaldía de Cuernavaca, Morelos, a través del Partido Social Demócrata de Morelos.

 

3. El voto de castigo contra el voto nulo

 

¿Cuál sería la conducta deseable de la ciudadanía inconforme frente a sus gobernantes y a las opciones electorales reflejadas en una boleta? Las y los líderes de opinión ofrecieron, principalmente, dos respuestas: el voto nulo o el voto de castigo.

Quienes defendieron el voto nulo argumentaron que constituye una herramienta para expresar un reclamo en contra de quienes gobiernan y contra la falta de opciones en una boleta electoral. No obstante, gran parte de las consecuencias que se pretendían con esta opción implica propuestas de reformas legislativas; mientras que las consecuencias políticas del voto nulo en procesos anteriores fueron, en realidad, el resultado de una multiplicidad de factores mucho más complejos. De hecho, el voto nulo alcanzó el 4.7%, lo que representa una disminución con respecto al 5.52% de la elección (para diputaciones) de 2012 y al 5.4% alcanzado en 2009 (que sí representó una variación importante en relación a la media entre 1991 y 2006, que fue de 3.5 por ciento).

Otro amplio sector de líderes de opinión encaminó sus esfuerzos a abogar por el voto de castigo, destacando que la mejor forma de mostrar a un partido político la reprobación de la gestión de un Gobierno determinado es a través de la alternancia, de un cambio. El resultado de esta elección arroja datos contundentes: (1) cinco de nueve gubernaturas mostraron un cambio (Nuevo León, Sonora, Michoacán, Querétaro y Guerrero); (2) en la capital del país el resultado del voto de castigo fue abrumador: el PRD logró mantener seis de las catorce delegaciones que tenía, mientras que las ocho restantes se repartieron entre la oposición (cinco para Morena, dos para el PRI y una para el PAN), y (3) en Jalisco, Movimiento Ciudadano pasó de dos a nueve diputaciones de mayoría relativa, convirtiéndose en la segunda fuerza política del Congreso local en un empate virtual con el PRI, además de gobernar sobre más de la mitad de la población en la entidad.

Lo anterior evidencia que el voto de castigo constituyó una herramienta fundamental para que la ciudadanía expresara su malestar e inconformidad con los gobiernos en turno, mientras que el voto nulo disminuyó su porcentaje, pese a la campaña para fomentarlo.

 

4. La participación política por encima de la violencia

 

Los meses previos a la jornada electoral se encontraron tristemente enmarcados por una violencia inusitada en la forma de ataques contra diversas personalidades políticas y de llamados y acciones (como el robo e incineración de paquetes electorales y el bloqueo de la instalación de casillas) encaminados a boicotear las elecciones.

La violencia política fue una de las notas distintivas del periodo de campañas electorales, con más de 20 episodios de agresiones que afectaron a más de 43 personas y privaron de la vida a 21, de las cuales al menos 16 eran actores políticos, mientras que en 6 casos, la persona fallecida participaba como candidata o precandidata a un cargo de elección popular (en algunos casos se trató, además, de violencia de género).

No obstante, el clima de violencia política fue efectiva y contundentemente contrarrestado: por una parte porque el ine adoptó medidas de emergencia preventivas y reactivas para sortear los obstáculos que pudieran enfrentar tanto en la instalación de casillas como en el transcurso de la jornada; por otro lado, hubo una importante reacción desde diversos sectores de la sociedad, enfatizando la relevancia de expresar visiones, ideas, juicios y posturas ideológicas a través del voto, llamados que fueron secundados por la ciudadanía, que acudió en millones a las urnas, sin que se registraran mayores contratiempos el día de la jornada electoral. Siempre, sin excepciones, la participación política deberá prevalecer sobre la violencia. Así se forjan las democracias.

De esta manera, la jornada electoral se tradujo en un claro mensaje ciudadano: el voto es un derecho que funciona como la mejor herramienta para hacer que las voces se expresen y, más importante aún, para que sean escuchadas por quienes nos gobiernan. La participación ciudadana fue una muestra de madurez democrática, pero también una respuesta a quienes pretendieron imponer la violencia y difundir el miedo.

 

5. Organización de la jornada electoral

 

La elección intermedia a nivel federal coincidió con 16 elecciones locales, lo cual significó, como un primer reto, el diseño e instalación de la “casilla única”. Esto, más allá de una cuestión organizacional, también exigió que el ine capacitara a un 13% del listado nominal, a diferencia del 10% que normalmente capacita. Este aumento del 30% en el trabajo se llevó a cabo gracias a la contratación de 39 mil capacitadoras y capacitadores electorales que prepararon a 2.9 millones de ciudadanas y ciudadanos, 400 mil más de los 2.5 millones necesarios (se cumplió el objetivo en un 131%). No obstante, el día de la jornada electoral fue necesario incorporar a 53 mil personas que estaban formadas para votar, a fin de completar los espacios de personas que no llegaron a cumplir sus funciones.

Por otra parte, del total de 148 mil 836 casillas aprobadas, se logró la instalación del 99.84%, en las cuales cerca de 1.2 millones de ciudadanos integraron las mesas directivas.

Una vez emitidos los votos, funcionaron en tiempo y forma los sistemas de conteo rápido y resultados preliminares, lo que permitió contar con resultados provisionales tan solo unas cuantas horas después del cierre de casillas, información que se acercó casi con exactitud a la que se fue confirmando durante los días subsecuentes.

Finalmente, en los cómputos distritales se abrieron más de 92 mil paquetes electorales para su recuento parcial, lo que equivale a cerca del 62% de las casillas aprobadas por los consejos distritales. Adicionalmente, se realizó un recuento total de votos en 20 distritos para que no quedaran dudas sobre los resultados de la elección ciudadana. La conclusión de este ejercicio: en 81 distritos, la diferencia entre el primer lugar y el segundo fue menor al cinco por ciento de los votos válidos, mientras que en 21 de ellos la diferencia fue menor al uno por ciento.

 

6. Observación internacional

 

El ine recibió 427 solicitudes de observadores internacionales, de las cuales se acreditaron 401, de más de 60 nacionalidades distintas. Destaca la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuya misión de observación electoral emitió el boletín de prensa C-195/15: “Misión de la oea celebra triunfo de la institucionalidad democrática en México”.

Vale la pena destacar las notas principales del comunicado: (1) las casillas visitadas contaron con los materiales electorales indispensables y con espacios adecuados, a la vez que el padrón electoral se manejó con confiabilidad e integridad; (2) la reforma constitucional en materia político-electoral trajo importantes avances, como la figura de la fiscalía electoral y su autonomía, la paridad de género, las candidaturas independientes y la casilla única, lo que redundó en mayor apertura y competitividad en los comicios, y (3) se felicitó a México por los avances, en gran parte judiciales, en materia de paridad de género.

En resumen, la misión de la oea calificó como un triunfo institucional, cívico y democrático el desarrollo de la jornada electoral. Adicionalmente, adelantó una serie de observaciones tendentes a simplificar la labor de las autoridades electorales antes y después de la elección:
(1) corregir la falta de información sobre el funcionamiento de las casillas especiales, (2) reducir la sobrecarga de trabajo que tienen las autoridades electorales al fiscalizar en 10 días los más de 70 mil reportes de precampaña y campaña, (3) propiciar un debate político de calidad que genere menos fricciones entre las y los actores en el proceso electoral y, (4) en general, aligerar la sobrerregulación del proceso electoral y la excesiva litigiosidad que imponen cargas desproporcionadas de trabajo a las autoridades administrativas y jurisdiccionales electorales.

 

7. Elecciones con paridad

 

La presente elección fue la primera en operar bajo el principio constitucional de paridad de género en la postulación de candidaturas de los órganos legislativos federales y locales.

En cuanto a la integración de la Cámara de Diputados, todo parece indicar que quedará integrada con 58% de hombres y 42% de mujeres, lo que significa que llegarán 183 hombres y 117 mujeres por mayoría relativa, frente a 106 hombres y 94 mujeres por representación proporcional. Seguimos con una mayoría de hombres pero sin duda hemos avanzado, tomando en cuenta que la integración en 2012 era de 63% de hombres y 37% de mujeres.

En los congresos locales encontramos que, hasta el momento, en 13 de los 16 estados donde hubo elecciones se reporta un aumento de mujeres en la integración. Destacan los casos de Querétaro (pasará de 3 mujeres a una mayoría de 13, frente a 12 hombres), Campeche (de tener 3 mujeres, el Congreso contará con una mayoría de 11, frente a 10 hombres), Guanajuato (pasará de 3 mujeres a 10, frente a 12 hombres) y Guerrero (el número de mujeres subió de 4 a 12). Aunque la paridad no pasa por las gubernaturas, resulta pertinente presentar algunos datos. De las 66 candidaturas a gubernaturas, 53 fueron ocupadas por hombres y 13 por mujeres; de estas 5 tenían posibilidades de ganar u obtener un porcentaje alto en la contienda. Únicamente una mujer, en Sonora, obtuvo la mayoría y, de mantenerse la validez de la elección, México tendrá una gobernadora.

Los resultados preliminares son alentadores y reflejan un gran esfuerzo que conjuga empuje de la sociedad civil, observación de organismos internacionales, un nutrido marco normativo y órganos electorales cada vez más abiertos a estos temas. No obstante, sigue el análisis de los datos y de una serie de temas que requieren mayor investigación.

 

8. Legitimidad y justicia electoral

 

A partir de la conclusión de los cómputos correspondientes y hasta que las y los candidatos electos ocupen sus respectivos cargos este año, el énfasis del modelo electoral mexicano se centrará ahora en la justicia electoral.

Estimo fundamental que la justicia electoral tenga los siguientes ejes rectores: (1) construir razonamientos sólidos y exhaustivos; (2) mantener consistencia en casos análogos; (3) dar difusión a las sentencias y, en general, a los criterios adoptados, explicando su justificación y alcances, y (4) respetar en todo momento los derechos humanos de las y los candidatos. Además, será interesante analizar la forma en la que el ine enfrentará algunos de los retos que se le presentarán en materia de fiscalización de gastos de campaña.

Si se declarara la nulidad de la elección en alguno de los distritos electorales federales, se verían afectadas las diputaciones que integrarían la Cámara de Diputados por los principios de mayoría relativa y de representación proporcional. El panorama se complica con la regla constitucional para evitar la sobrerrepresentación de los partidos políticos. Así, la nulidad de una elección podría mantener en suspenso la asignación total de curules hasta que se realice la elección extraordinaria, como ocurrió en 2003.

La conclusión a la que arribo es sencilla: a pesar de la reforma electoral de 2014, México tiene instituciones electorales fuertes y un gran electorado.

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MARÍA DEL CARMEN ALANIS es magistrada de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

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