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Del verbo “to be”: migrar (ser o estar): De todo lo que tenemos que hablar cuando hablamos de migrar

Juan Carlos Narváez Gutiérrez | 04.07.2016
Del verbo “to be”: migrar (ser o estar): De todo lo que tenemos que hablar cuando hablamos de migrar

Quiero comenzar este blog hablando de todo lo que significa o puede llegar a construir significado alrededor del migrar en los tiempos modernos. He tomado la decisión a última hora porque, y aunque le di mil vueltas a lo que sería la carta de presentación de este blog, un correo electrónico de esta mañana me hizo recordar que al final del día, cuando hablamos de migrar hablamos de personas, de sus vidas, sus pasados, sus presentes y sus futuros.

Durante 2008 y 2009, viví como estudiante de doctorado en la ciudad de Nueva York realizando el trabajo de campo para mi tesis doctoral. Ahí conocí, después de tocar muchas puertas, a inmigrantes que me confiaron parte de sus vidas y de sus razones del ser y estar como inmigrantes en una ciudad como Nueva York.

Cuando en México hablamos de la migración, tenemos que hablar necesariamente de la otra historia de México, pero no sólo de eso sino de cómo México se ha posicionado ante el tema a lo largo del tiempo, de las geografías y de las políticas migratorias. Hoy día México no sólo es aquel lugar de donde han salido hacia el Norte millones de mexicanos, es también un lugar que recibe migrantes del mundo, que ve transitar migrantes de Centro y Sudamérica hacia el norte, un país que ve pasar migrantes de África y Asia en su camino a Estados Unidos, y la tierra de origen de muchos migrantes que han retornado solos o acompañados por sus familias creadas, y sus hijos nacidos en Estados Unidos.

Esta mañana me escribió Diego, un mexicano, originario de Guadalajara, para contarme que llegaba a la ciudad de México el día de mañana. Viene con su esposa y su hija Micaela. A Diego lo conocí hace siete años, él dirigía en sus tiempo libres (pocos) una organización llamada Círculo de Arte y Cultura de Nueva York donde trataba de acercar a sus compañeros de trabajo de la construcción al arte de los museos de Nueva York.

La historia de Diego como inmigrante siempre llamó mi atención. Y voy a relatarles por qué.

Cuando trazamos una cartografía sobre la migración de México hacia Estados Unidos no podemos negar que existen regiones, estados y lugares que tradicionalmente han forjado su historia social, política, cultural y económica en el hecho del migrar, de ahí que Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Zacatecas forman parte de lo que Jorge Duran ha llamado la región tradicional o histórica de la migración mexicana hacia Estados Unidos.

Diego, aunque nacido en esta región migratoria histórica, rompe como muchos otros migrantes con el hecho e incluso con el perfil migratorio tradicional del migrante procedente del centro occidente mexicano.

El migrar individual como acción es ejercida por una persona y siempre pasa por la subjetivad, podríamos decir que todo migrante ha pasado un momento de soledad e introspección antes de partir. Sí, la comunidad es parte importante, sí, la familia, sí, el proyecto colectivo, sí, las condiciones sociales, sí, la coyuntura, pero el tomar y hacer camino no podría ser otro si el que lo realiza no lo ha tomado como bandera y proyecto de vida.

Diego estudio arquitectura y trabajaba como escultor mientras vivió en México, luego decidió migrar, y ser inmigrante y mesero y activista y trabajador de la construcción. Lo conocí y lo entrevisté en varias ocasiones durante mi estancia en la ciudad de Nueva York, me contó que un día llegó a “la gran manzana” en una escala de vuelo, bajó a la ciudad y algo le dijo que ese era su lugar, donde debía estar, donde debía trabajar, donde debía encontrar su futuro, su vida y porqué no, hacer su familia a pesar de las restricciones de las leyes migratorias.A la ciudad de Nueva York se le ha conocido como Pueblayork, es el principal punto de destino de migrantes indígenas de la mixteca poblana y de la montaña de Guerrero. Pero Diego es de Guadalajara, y como otros inmigrantes mexicanos y latinoamericanos decidió que el lugar donde nació no es el lugar en el que quería construir su destino. Se enamoró, se casó y tuvo a su hija en Nueva York.

Migrar es un todo lleno de diversidad. Al migrar se construyen nuevos mundos y nuevas formas del ser y estar. Actualmente, la agenda migratoria mundial sigue discutiendo sobre las condiciones para el migrar: se deporta, se detiene, se legaliza, se ilegaliza, se condena, sin darse cuenta que con ello se restringe el derecho a la libertad y a decidir de las personas en donde vivir, crecer, trabajar y morir. Y sin embargo, las personas se siguen moviendo entre la geografía mundial.

Diego el día mañana llega a la ciudad de México acompañado de su esposa y su hija, ellos, una familia México-americana, que con los más de 20 millones de mexicanos en Estados Unidos ahora hacen parte de las nuevas generaciones del otro México.

 

 

 

 

 

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