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Ocios y letras: Gladios. El Universal. Cvltura, Edición facsimilar conmemorativa 1916-2016 Colección para celebrar  

Miguel Ángel Castro | 01.01.2017
Ocios y letras: Gladios. El Universal. Cvltura, Edición facsimilar conmemorativa 1916-2016 Colección para celebrar  

 

Gladios

Tal y como ha sido el interés de esta sección de recordar obras y escritores centenarios, debo mencionar a la revista Gladios, cuya corta vida, de enero a febrero de 1916, no impide reconocer a su director, el astrónomo Luis Enrique Erro, quien logró convocar a Octavio G. Barreda, Guillermo Dávila, Carlos Chávez y Carlos Pellicer, colaboradores jóvenes que se distinguirían décadas adelante. La revista, que recibió un subsidio modesto del Gobierno del presidente Carranza, es importante en la medida que anuncia los proyectos culturales posrevolucionarios, como advierte Humberto Musacchio al citar al editor que afirma que los “países jóvenes” deben mirarse a sí mismos, e invita a cerrar la inquietud de la generación anterior obsesionada con Europa y casi avergonzada de lo propio: “Pero vienen, por ley natural también, las revoluciones, y detenidos en su arrebatada carrera los pueblos jóvenes por sus luchas interiores, miran dentro de sí mismos, sienten el poder de su propio impulso y comienzan a tener noción clara de su ser… Ése es el momento en que surgen los poetas y los pensadores y salen a la luz de las inteligencias los tesoros escondidos o ignorados”.

 

El Universal

Cerramos el último bimestre del 2016 con el centenario de El Universal. El periódico promovió diversas actividades y editó artículos sobre su historia para recordar que el 1 de octubre de 1916 comenzó a circular en el país como “Diario político de la mañana”, bajo la dirección de Félix F. Palavicini. Destaco el convenio que su actual director, el Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz, y el rector de la unam, Dr. Enrique Graue, firmaron para permitir el acceso a los números digitalizados que han sido publicados durante los cien años de vida del periódico en las instalaciones de la Hemeroteca Nacional de México, en el Centro Cultural Universitario, donde también se montó una exposición que permitió reflexionar a quienes la visitaron sobre la historia de la cotidianidad de un siglo largamente compendiada en un diario.

 

Cvltura, Edición facsimilar conmemorativa 1916-2016

En aquel octubre de 1916 salía de una modesta casa editorial, que contaba con el oficio de la igualmente discreta Imprenta Victoria (en la 4a. de la calle del mismo nombre, número 92), el cuarto número de una colección que se anunciaba como “Selección de buenos autores antiguos y modernos”. Se trataba de un libro-cuaderno de cerca de ochenta páginas titulado El pájaro azul, de Maurice Maeterlinck, en versión de Roberto Brenes Mesén, con un retrato del autor y un dibujo de Saturnino Herrán. El primer número de la serie —publicado dos meses antes, el 15 de agosto— fue una selección de relatos y crónicas de Ángel de Campo (Micrós o Tick-Tack): Cuentos y semanas alegres, con un retrato a pluma del autor en la portada; el prólogo es la reproducción de un texto de un amigo muy cercano del cronista, Luis G. Urbina, el cual, por cierto, ya se encontraba en España. En la portada se advierte que los directores de la colección eran Agustín Loera y Chávez y Julio Torri. Los siguientes números, publicados en septiembre, correspondieron a una antología de José Enrique Rodó y a una selección de cuentos de Manuel Gutiérrez Nájera.

“Cvltura” se anunciaba en el colofón de su primer número como una edición de “Cuadernos quincenales destinados a la divulgación de la buena literatura. Selecciones de los mejores autores”. En esa página se menciona que el número siguiente contiene una de las obras más interesantes de Rodó y presenta una lista de los números en preparación: Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, cuentos de Andersen, Sor Juana Inés de la Cruz, Peter Pan, por J. M. Barrie, Doctor Mora, Ibsen, Juan Ruiz de Alarcón, Maeterlinck. Los editores advierten que cada cuaderno llevará un interesante prólogo con noticias biográficas y bibliográficas del escritor a quien se destine el número. Las suscripciones y envíos podían solicitarse por correo a un apartado postal o con sus agentes generales en la Librería Biblos de los Sres. F. de J. Gamoneda y Cía. (Bolívar 22). El interés por llevar a cabo el proyecto editorial como un proyecto serio de aportación crítica a las letras consideraba el canje con toda clase de revistas y periódicos, del país y del extranjero, así como la apertura de una Sección bibliográfica que se ocuparía de “todas las obras que se le remitan, reproduciendo también notas críticas, apreciaciones literarias, etcétera, sobre libros de actualidad y de interés general”.

Lo anterior y mucho más podemos saber y apreciar gracias al esfuerzo y dedicación de Freja I. Cervantes Becerril y Pedro Valero Puertas, que nos obsequian en este paso de año con una magnífica e inteligente edición conmemorativa facsimilar de la Colección Cvltura, 1916-2016. Se trata de 16 libros-cuadernos facsimilares introducidos por uno más que contiene el estudio de Cervantes y Valero. La bella caja y la portada diseñadas por Daniel Domínguez Michael son ejemplo de colorido y corrección tipográfica, y corresponden a la calidad de los trabajos de la Casa Juan Pablos y la editora responsable Blanca Sánchez Jiménez. Plausible el apoyo que dio la Secretaría de Cultura a esta obra de re-colección. Al final del estudio introductorio, los editores ofrecen el catálogo de la Colección Cvltura, que alcanzó a publicar ochenta y siete títulos en quince tomos, del 15 de agosto de 1916 al 1 de marzo de 1923.

En el libro-cuaderno “La colección Cvltura y los fundamentos de la edición mexicana moderna (1916-1923)” encontramos la información necesaria para conocer el origen, la importancia y los alcances de la colección Cvltura; lo precede una presentación de Verónica Loera y Chávez. Entre las observaciones sobre el contexto en que nace el proyecto, Freja Cervantes y Pedro Valero consideran que

[...] la década revolucionaria se concibe como una especie de intermedio cultural más bien difuso. Y aun cuando se admite que el conflicto armado no interrumpe las actividades culturales, éstas nunca pasan de representarse en un puñado de revistas (Gladios, La Nave, Pegaso, San-ev-ank, Revista Nueva, México Moderno), una moda literaria (el llamado colonialismo) y dos o tres publicaciones de poesía (Zozobra, de Ramón López Velarde, Li-Po y otros poemas, de José Juan Tablada, y algunos títulos de Enrique González Martínez).

 

Añaden que “aparte de estas manifestaciones, poco se ha explorado y rescatado de la segunda década a la tercera del xx en México”. Recogen la opinión de Antonio Saborit, en el sentido que sugiere explorar con más detenimiento “la década armada” como un momento de “explosión inaudita de creatividad y tanteos”. En efecto, y como lo advierte en la presentación Loera y Chávez, quien desde hace tres décadas se ha empeñado en revivir la serie y los trabajos de la editorial fundada por sus antepasados: “Cvltura significó un oasis literario en plena Revolución mexicana; una esperanza de cambio y una apuesta al futuro”. Respalda lo anterior la puesta en marcha de tres librerías capitales en esa década, empresas que alientan el mercado del libro en la Ciudad de México: Porrúa, Biblos y Botas.

El proyecto editorial de Agustín Loera y Chávez y Julio Torri siguió los impulsos del Ateneo de la Juventud, interesado en la formación de lectores educados. Señalaba Torri:

Van encaminadas estas publicaciones a poner en las manos de todos los buenos libros. Campaña es ésta contra las novelas policiacas y folletinescas, que tan mala influencia ejercen entre nuestras clases populares, y que son ejemplares del gusto artístico más depravado. Estas publicaciones han ido mejorándose visiblemente en cuanto a forma y elementos materiales. La portada dibujada por el excelente pintor Jorge Enciso es de buen gusto. Enciso, como es bien sabido, sobresale haciendo estilizaciones de elementos decorativos aztecas [...].

 

En opinión de Verónica Loera y Chávez es probable que el búho estilizado del logo de la editorial se deba a Enciso, figura que representa el interés de los ateneístas por vincular la cultura griega con la mexicana. Si desea el amable lector saber más al respecto y hacerse de una bella colección, no pierda la oportunidad de conseguir un ejemplar de esta edición facsimilar.

Este 2017 encontraremos momentos clave para conmemorar e importantes obras para reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro; cabe el anuncio del centenario de la Constitución y de los 150 años de la creación de la Biblioteca Nacional de México. ~

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MIGUEL ÁNGEL CASTRO ha sido profesor de literatura en diversas instituciones y es profesor de español en el CEPE. Especialista en cultura escrita del siglo XIX, forma parte del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. Investiga y rescata la obra de Ángel de Campo. Publicó Pueblo y canto: La ciudad de Ángel de Campo, Micrós y Tick-Tack.

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