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#DelVerboToBe: De Ellis Island a JFK, ¿EUA es o no una nación de inmigrantes?

Juan Carlos Narváez Gutiérrez | 21.02.2017
#DelVerboToBe: De Ellis Island a JFK, ¿EUA es o no una nación de inmigrantes?

Las naciones, todas, a lo largo de la historia, han decidido, ya sea a través de sus políticas pro o anti inmigratorias, a quiénes acogen o rechazan, a quiénes hacen ciudadanos y a quiénes sólo los mantienen cerca como residentes o visitantes.

¿Estados Unidos es o no, una nación de inmigrantes? La idea de la sociedad estadounidense jerárquica y WASP (white anglo-saxon protestant society), se quiera o no, se asuma o no, se ha diluido entre las viejas, las nuevas y las migraciones emergentes. Y como muestra basta un botón: Nueva York.

Entre 1880 y 1910, la inmigración italiana creció de 12 mil a 341 mil habitantes en Nueva York; durante los mismos treinta años, la comunidad judeo-rusa pasó de 14 mil a 484 mil. Del total de los casi 5 millones de habitantes, 41% se definían como no nativos, en otras palabras, como inmigrantes (Foner, 2000).

Después de un siglo, el mapa inmigratorio de Nueva York es otro, más drástico, complejo, intercultural, tenso, noctámbulo, competitivo, solidario y multilingüe, es casi inasible. A mediados del siglo XX comenzaron a arribar personas provenientes de África, Asia y América Latina. Para 1990, las tres principales nacionalidades de inmigrantes provenían de China, Jamaica y la República Dominicana (Oficina del Censo de Estados Unidos, 1990).

Una tarde del verano del 2008, en una casa de Washington Heights, Óscar de origen dominicano, me compartió parte de la historia de su familia y de su historia:

 

Juan Carlos, te voy a contar de mi familia. Mi abuelo llegó en 1912 con mi abuela, mi bisabuela y un tío; luego, tres tías llegaron en 1920 a través de la isla, ellos pasaron por Ellis Island, mi mamá nació en Brooklyn, mi abuelo falleció trabajando en medio de la época de la Depresión en los trenes, en los rieles, y murió trágicamente; la familia se vio en una situación muy difícil, él era el único que trabajaba. En la Depresión no había trabajo y la familia perdió la capacidad de sostenerse aquí; ¿qué hicieron mi abuela y mi bisabuela? Cogieron a mi mamá de 5 años y se montaron en un barco, se regresaron, por eso es que yo nací allá [en República Dominicana.]Llegué a la edad de 10 años, en 1964; he pasado toda mi vida alrededor de la ciudad de Nueva York, conozco profundamente esta comunidad y me siento niuyorquino. Llegamos cinco hermanos y mi abuela. Mi madre estaba aquí, ahora lo veo increíble, mi mamá llega con 20 dólares en su cartera y en dos años se ubica, encuentra trabajo, departamento, lo amuebla, y nos manda a buscar; fue extraordinario que una persona inmigrante, en tan sólo dos años, se haya establecido tan sólidamente. Ella trabajó muchos años en una fábrica de coser, aunque tuvo problemas en la industria de la aguja y luego se pasó 15 o 17 años cuidando niños en su casa, fue una mujer extraordinaria. El primer día que llegué, yo pensaba que Nueva York era una especie como de gloria, todo moderno, automático, en el mismo aeropuerto chocamos por primera vez con la puerta que se abría sola, las escaleras subían solas. No habíamos visto algo así y estábamos: “¡Tú vé, te lo dije, aquí todo es automático y moderno!”; hasta que seguimos en el taxi y llegamos al alto Manhattan; llegamos a la 136, entre la Broadway y Amsterdam, allá por el City College, y allí entonces fue la tremenda sorpresa, que ya no se trataba de vivir en una casa como lo habíamos hecho con patio de campo, sino en un edificio, en un apartamento ¡que era como una caja!, una cosa completamente diferente a lo que yo de diez años me imaginaba, pero sin embargo, fue tanta la alegría de reunirnos con nuestra madre y estar aquí; fue un viaje muy especial y así se inicio nuestra vida en Nueva York.

 

Yo soy dominicano y siempre me sentiré dominicano por una razón muy fácil, como la primera vez que te enamoras, uno no olvida a la primer novia. Pasé mi niñez en la República Dominicana, mi primer idioma es el español y sigue siendo una parte muy importante de mi identidad, sería imposible [olvidarla] y es tan fuerte, que mis hijos se sienten dominicanos. Y te voy a decir, por mucho tiempo, existió en mí una rebeldía hacia Estados Unidos, me sentía como un extranjero en un campo extraño por muchos años. Pero en toda la historia, los latinos hemos estado aquí y formamos parte de todo lo que es el desarrollo de este país, pero ha habido una política sistemática de negación. Lo interesante es que yo he ido a los records de Ellis Island y de la ciudad, y de Puerto Plata y de Santo Domingo, y la historia es mucho más antigua y nuestra contribución es más importante de lo que los medios de comunicación y el sistema de educación harían pensar. Esa es la gran noticia, que un grupo como nosotros, los latinos, hemos contribuido tanto y hemos tenido una presencia tan fuerte en el desarrollo de éste país y no nos cuentan como parte de la historia. Pero esa es nuestra tarea ahora, porque nadie va a reescribir la historia nuestra, nosotros lo vamos a hacer, nosotros mismos…

 

Actualmente, la población de origen dominicano conforma alrededor del 40% de la comunidad latina de Manhattan, más del 30% del Bronx, 20% de Brooklyn y 15% de Queens (Latino Data Project).1  Cuando le preguntaron en entrevista al escritor de origen dominicano Junot Díaz sobre cómo es la vida en un barrio de Nueva York, contestó: “The secret history of America” (Revista Clave Digital, 2008). La historia secreta de América; una negación: los latinos son la minoría más numerosa. ¿Estados Unidos es o no una nación de inmigrantes?

 

 

1http://clacls.gc.cuny.edu/latino-data-projects-reports.ts.

* El título de este artículo es un homenaje a la obra de Nancy Foner, From Ellis Island to JFK. New York’s Two Great Waves of Immigration, editado por Yale University Press y Russel Sage Foundation. New York, 2002.

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